Buenos días,

El título del post, hace todos los honores a una de las frases que con más fecuencia pronuncias en el mostrador de la Farmacia. Y no es otra que la de: «dame algo para la fiebre», una frase que a veces le añadís, «dame algo para la fiebre del pequeño», y en más de una ocasión, al preguntaros por la edad, resulta que el pequeño es ya todo un hombre de 35 años ;). Pero bromas aparte, hoy hablaremos de la fiebre, un signo que en muchas ocasiones nos provoca un gran malestar.

¿Qué es la fiebre?

Nuestro organismo, sabio él, provoca una respuesta adaptativa que consiste en un aumento de la temperatura corporal por encima del valor normal, cuando tiene que hacer frente a algún tipo de infección (las infecciones suelen ser la causa más común de la fiebre), de esta forma dificulta la supervivencia de los virus y bacterias, además de servir para poner en marcha a nuestro sistema inmune. Vamos, que nuestro organismo, intenta que los «bichos» no se sientan como en casa elevando la temperatura y además, hace sacar la artilleria pesada de nuestro sistema inmune (generación de glóbulos blancos y anticuerpos) y para hacerles frente.

Es importante aclarar, que la FIEBRE NO ES UNA ENFERMEDAD, sino, que es un signo, que aparece como resultado en la mayoría de los casos de una infección, la cual puede ser vírica o bacteriana. Porque no, tampoco siempre que exista FIEBRE, tiene que estar relacionado con la necesidad de un tratamiento antibiótico. Porque os recuerdo, sin acritud ;), que los antibióticos no sirven de nada para las infecciones víricas ;).

¿Qué temperatura se considera normal?

Siempre vamos buscando esa «normalidad», para comparar y tener un valor de referencia, y aquí tenéis una tabla donde se indican los valores considerados normales según la zona de medición, así como los valores que se consideran fiebre.

Pero ¡ojo!, que nadie se alarme, porque la temperatura, como véis varía en función de la zona de medición y de algunas factores como son la edad, el estado aemocional, la actividad física, situaciones fisiológicas (como por ejemplo, estar realizando la digestión), el ciclo menstrual, el momento del día en el que nos hagamos la medición, el tipo y cantiad de ropa que llevemos, la temperatura y humedad ambiantales, la ingesta de ciertos medicamentos, etc….

Podríamos resumir, que existe fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38 °C. Y si estos valores están entre los 37 °C y los 38 °C es lo que conocemos como febrícula.

¿Cuándo debemos preocuparnos por la fiebre?

La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo que no tiene que ser suprimida necesariamente, salvo que exceda los 41 °C.

La fiebre la trataremos cuando nos cause molestias.

La fiebre puede ser:

Fiebre de corta duración: es la más habitual y suele ser debida a infecciones leves que se resuelven en menos de 2 semanas. Si, los procesos más habituales que solemos sufrir.

–Fiebre persistente o prolongada: cuando dura más de 2 semanas. Aquí la cosa se pone seria.

Además, si lo que sufrimos son elevaciones moderadas de la temperatura entre 38 °C y 40 °C, que son las causadas por la mayoría de las enfermedades, podemos llegar a tolerarlas cuando tienen una corta duración. Sin embargo, cuando la temperatura es mayor de 41 °C (hiperpirexia) puede ser perjudicial, ya que se produce la desnaturalización de las proteínas y la liberación de citoquinas inflamatorias. Y por si fuera poco, además, también se activa la cascada de la coagulación, con el consiguiente riesgo de producir coagulación intravascular diseminada, para que nos entendamos, se forman coágulos de sangre que pueden poner en riesgo nuestra salud.

Pero, volviendo a esos valores de «fiebre más habituales». Si la fiebre es bien tolerada, con hidratarse en suficiente, y si nos causa malestar, podemos tomar antitérmicos, mejor el paracetamol que tiene menos efectos secundarios. Éste podremos tomarlo cada cuatro o seis horas en función de la necesidad y por supuesto siempre teniendo en cuenta la dosis adecuada para cada uno de nosotros (niños, ancianos, adultos….), ya sabéis que va por peso.

Si no nos molesta la fiebre, podemos dejarla hacer su trabajo ;). Eso sí, siempre hidratándonos muy bien con la ingesta de agua.

¿Cuándo hay que acudir al médico por la fiebre?

Cuando a los pequeños de la casa les afecte y tengan menos de 2 años.

Cuando se tengan más de 65 años.

En los casos en los que la Fiebre sea superior a 40 °C.

Cuando la duración de la fiebre sea superior a 72 h.

En aquellos casos de fiebres intermitentes durante 1 semana o más, aunque los valores no sean muy altos.

En los casos en los que se asocie la Fiebre a:

   – Dolor de cabeza intenso con náuseas y vómitos.

   – Alteración del nivel de conciencia.

   – Dolor de garganta o de oídos.

   – Tos con dolor torácico.

   – Síntomas de cistitis (anuria o hematuria).

   – Trastornos intestinales (cólico, etc.).

   – Erupciones en la piel.

   – Signos de deshidratación (orinar menos de lo habitual, sed, boca seca, piel fría, calambres musculares, no tener lágrimas los niños cuando lloran).

Y siempre y cuando exista alguna patología de base que pueda empeorarla.

Y por supuesto si se ve que existe rigidez de nuca, imposibilidad para mover alguna parte de nuestro cuerpo, convulsiones……debemos acudir de inmediato al servicio de urgencias.

Por lo tanto, la fiebre se trata cuando ausa molestias, cuando nos encontramos mal, y al médico o la Farmacia (nosotros os derivaremos al médico, siempre que existan dudas.

Fuentes: Artículo fiebre elsevier, revista farmacia profesional.

Beatriz

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