Buenos días,

Hablar sobre el uso incorrecto de los antibióticos es justo y necesario. Justo para los que hacemos un uso responsable de los mismos, y necesario, muy necesario, para todos aquellos y aquellas que por diferentes motivos (costumbres arraigadas, desinformación, recomendaciones por parte de personal no cualificado…..) siguen creyendo a «pies juntillas» que están cargados de razón «porque siempre lo han hecho así», o porque su «amiga del alma» se lo ha recomendado.

Y bien, como el tema es de gran importancia, iremos «directos al grano» ;). Y os invito por supuesto, como siempre a ampliar estas falsas creencias o falsos mitos sobre el uso de los antibióticos, con un único fin, el de mejorar el uso responsable de los mismos.

Como Farmacéutica os doy mi visión desde la óptica del mostrador de la Farmacia, porque la situaciones a continuación narradas, se dan a diario, y en algunos casos, el que no os vayáis enfadados de la misma, nos cuesta lo nuestro.

En el número uno, encontramos:

«Dame Amoxicilina que me duele la garganta»

Si aquí pudiésemos poner sonido, sería ese de dar al botón rojo de error. Porque no hay nada más chirriante que hablar de dolor y relacionarlo con el antibiótico. Los antibióticos NO SON ANALGÉSICOS. Los antibióticos son sustancias que tienen la capacidad de eliminar o interrumpir el crecimiento y la proliferación de microorganismos patógenos. Los antibióticos pueden actuar como bactericidas (mata a las bacterias) o como bacteriostáticos (que suprime el crecimiento o reproducción de las bacterias).

Además, cada microorganismo es sensible a uno o varios antimicrobianos, por lo tanto, aquí no todo vale. Cada «oveja, con su pareja» ;). Es decir, debemos tener en cuenta, que cada antibiótico debe usarse para aquellas bacterias a las que sea sensibles, de lo contrario, aumentaremos la resistencia bacteriana.

«Mira, no tengo tiempo para ir al médico y necesito antibiótico, porque al final es lo único que me hace efecto»

En esta frase, hay escondidos dos motivos de gran importancia por los que nunca os daremos antibiótico. Lo primero de todo, los ANTIBIÓTICOS SON CON RECETA MÉDICA, TODOS, SIN EXCEPCIÓN.

Y por otro lado, no podemos, y permitirme la expresión, «jugar» a médicos. Esto no es como el juego de cacos y policías, aquí la astucia no suele servir, es más, se suele volver en contra de nuestra salud. Por eso es MUY IMPORTANTE, acudir al médico para que haga un diagnóstico correcto y valorar el tratamiento a pautar. El antibiótico no siempre es efectivo, ni mucho menos necesario.

«Hola, necesito una caja más de Augmentine, porque tenía en casa de la última vez, y no me queda para acabar el tratamiento»

Ayyyy……esta frase, esta frase os gusta, y nos suele comprometer, porque, soléis acompañarla de: «¿no dicen, que no debo dejar el tratamiento a medias?, si no me lo das, no podré continuar»

Volvemos al punto anterior, debemos acudir al médico para que prescriba el antibiótico adecuado. No debemos automedicarnos por nuestra cuenta con antibióticos, NUNCA. ¿Cómo sabes que realmente necesitas antibiótico?, y ¿cómo sabes la dosis y pauta?.

Mi recomendación, es que, siempre que terminéis un tratamiento antibiótico, depositéis los restos del mismo en el punto SIGRE de la Farmacia, para evitar «tentaciones» de este tipo.

«Buenos días, mira, tengo 38 de fiebre, dame antibiótico que no tengo fuerzas para ir al médico»

Otra creencia errónea, es la de pensar que cuando tenemos fiebre, tenemos que tomar antibiótico si o si.

Pues bien, no tiene por qué, la fiebre es un síntoma más, al igual que lo es la tos, o los incómodos mocos. Y ésta puede estar provocada por una infección bacteriana (donde si estaría indicado el uso del antibiótico) o por una infección vírica, donde nada tiene que hacer un antibiótico. Una vez más, es el médico tras una evaluación, el que diagnostique el tipo de afección y el tratamiento.

En estos casos, mi mejor de las recomendaciones es, hasta que podáis acudir al médico, y siempre que no esté contraindicado en vuestro caso, tomar paracetamol cada 8 horas para mantener a raya la fiebre, beber abundantes líquidos y por supuesto descansar.

«Hola, venía a por un medicamento que son tres pastillas, el médico me lo recetó la última vez y me fué muy bien, aquí te traigo la receta, aunque es de hace unos meses»

De nuevo, ERROR. Cuando decís, «tres pastillas», ya sabemos a lo que os estáis refiriendo, si, a ella, la Azitromicina, un antibiótico excelente, que como no dejemos de hacer un uso incorrecto del mismo, en un futuro no podrá ser nuestro aliado.

Y por supuesto, este punto sirve para que aclaremos, que las recetas tienen una validez de 10 días, y que por mucho que la guardéis como «oro en paño», no, no os vamos a dispensar un tratamiento cuya fecha no esté en vigor.

«El médico me ha mandado este antibiótico, pero yo prefiero el otro, el de tres pastillas, que es más fuerte».

Si el médico te lo ha pautado, sus motivos tendrá, confia en su criterio. No se trata de que un antibiótico sea «más fuerte» o «más flojo», se trata, como hemos comentado antes, de la sensibilidad de las bacterias al mismo.

«Yo al tercer día, ya estoy mejor, ¿para qué me voy a seguir tomando el antibiótico?»

Mmmmmm….esta creencia está muy arraigada y cuesta haceros ver, que es de VITAL IMPORTANICA seguir el tratamiento indicado por el médico, con la dosis y la frecuencia indicadas por éste.

Hay una razón de peso, y se trata, de mantener una concentración adecuada, durante el tiempo suficiente de antibiótico en nuestro organismo, para que éste y el microorganismo patógeno que nos esté provocando la infección interactúen de forma específica. Y aquí, dependiendo de la velocidad de eliminación del fármaco, se pautará con una frecuencia u otra. (frecuencia que suele oscilar entre las 6h, 8h, 12h, 24h…..)

«Tengo moco verde, eso es que hay infección. Dame un antibiótico»

Y esta es nuestra batalla, sobre todo cuando se trata de los más pequeños de la casa, donde los mocos, abundan. Pues, debéis saber, que no siempre se necesita antibiótico cuando se tienen mocos verdes, ni en los adultos, ni en los más pequeños. El moco es un síntoma muy común en las infecciones causadas por virus, y éste cambia de color según la evolución del proceso, por lo que, no siempre que exista moco verde, quiere decir, que se necesite antibiótico.

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«El médico me recetó una vez un antibiótico, no me acuerdo del nombre, solo recuerdo que era muy caro, y que por eso me funcionó muy bien»

Pues no, el precio, no necesariamente es indicativo de mejor o peor calidad de un antibiótico.

Volvemos a repetir, que la elección por parte del médico del antibiótico dependerá de criterios como el tipo de infección, su localización y el tipo de bacteria, entre otros factores como la posible existencia de alergias o toma de otros medicamentos.


Y hasta quí podíamos llegar ;).

Os animos a continuar pensando, en la importancia de hacer un uso responsable de los antibióticos. Y si por favor, detectáis en vuestro entorno, que se está haciendo un uso incorrecto de los mismos, dadles un buen consejo a vuestros amigos, vecinos, primos, tíos….y decidles que acudan al médico o a su farmacéutico de confianza ;).

¡Feliz día!

Beatriz

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