Buenos días,

Cuando salís de una cirugía o algún familiar acaba de ser operado, las dudas e inseguridades afloran. Y más aún, cuando hay que seguir un tratamiento farmacológico, cuya vía de administración es todo un reto.

Los más optimistas, pensáis, bueno, es un pinchazo y listo, eso no es nada, y los más sensibles a esta vía de administración, necesitáis mentalizaros, visualizar el momento, y en muchos casos solicitar ayudar de terceros para que os lo administren.

Pero, tranquilidad y que no cunda el pánico, porque es más fácil de lo que pensamos ;).

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Antes de entrar de lleno en el método y forma de aplicación de la heparina, vamos a situarla de forma muy superficial un poco cómo funciona (sin tecnicismos, lo prometo ;)) cuando la administramos, a través de ese «pinchacito» para otros/as «temido pinchazo».

Si os digo homeostasia, ¿os suena de algo?. Si, lo sé, perdonar, quizás si os digo, que es el mecanismo de defensa que tiene nuestro organismo para impedir la pérdida de sangre después de la lesión de un vaso, me explique mejor ;).

Pues bien, cuando existe una alteración en algunos de los múltiples mecanismo que hacen que ese sistema de defensa que poseemos se active, puede llevar a la aparición de cuadros patológicos, tanto hemorrágicos como trombóticos. Y en este caso, con la heparina, lo que se busca es evitar que aparezcan fenómenos trombóticos.

Y como el objeto del post, es facilitaros información sobre cómo aplicarla, dejaremos para otro momento (y si el interés se hace popular), el mecanismo detallado de la heparina, por eso de no aburriros con tecnicismos como fibrinógeno, proteínas de coagulación y palabrejas varias ;).

Comenzamos……..

¿En qué casos el médico suele prescribir heparina?

El médico suele pautar la administración de heparina, tras una cirugía general donde existe un moderado riesgo de tromboembolismo venoso, o cuando nos realizan una cirugía ortopédica, cuyo riesgo es algo más alto de poder sufrir un tromboembolismo venoso, o simplemente para prevenir la enfermedad tromboembólica aunque no se pase por una operación,…… En éstas y todas aquellas situaciones que el médico pueda considerar tras su evaluación. Sea como fuere, cuando el médico lo prescribe, es necesario seguir las indicaciones y pautas para el éxito del tratamiento.

¿Cómo debo aplicarme la heparina?

Para aplicar de forma correcta y existosa la heparina, se recomienda seguir los siguientes pasos:

  1. Lavarse bien las manos
  2. Debemos estar sentados o tumbados en una posición cómoda en el momento de la administración.
  3. La administración de heparina por vía subcutánea se realiza inyectando la jeringa en el tejido celular subcutáneo de la cintura abdominal anterolateral o posterolateral, a 5 centímetros del ombligo (aproximadamente unos cuatro dedos de éste) y, ¡ojo!, si tenemos cualquier cicatriz o moratón, también debemos dejar esos 5 centímetros de éstas.
  4. Antes de nada, debemos limpiar bien la piel de esa zona. Con un poco de alcohol antiséptico sería suficiente.
  5. Cada día, debemos uitlizar sitios diferentes para la inyección, por ejemplo, primero en el lado izquierdo y la próxima vez en el derecho.
  1. Quitamos el capuchón que tapa la aguja de la jeringa, asegurándonos que ésta no toca nada, para mantener su esterilidad.
  2. La jeringa ya está lista para utilizarse
  3. Cogemos la jeringa con una mano, y con la otra, y haciendo uso de nuestros dedos, índice y pulgar, cogemos un pellizco de la zona de la piel, que previamente hemos limpiado formando un pliegue.
  1. Introducimos la aguja entera en el pliegue manteniendo la jeringa lo más erguida posible sobre la superficie del cuerpo, en un ángulo de 90º.
  2. Empujamos el émbolo de la jeringa, manteniendo el pliegue en la misma posición hasta que lo bajemos hasta abajo del todo.
  3. A continuación, retiramos la jeringa de la piel (manteniéndoa erguida), mateniendo presionado el émbolo de ésta y es aquí donde soltamos el pliegue de la piel.
  4. Si la jeringa lleva un sistema de seguridad, entonces debemos orientar la aguja lejos de nosotros o de cualquiera que se encuentre presente, y activamos el sistema de seguridad presionando firmemente sobre el vástago del émbolo. La funda protectora cubrirá automáticamente la aguja y oiremos un clic, que confirmará la activación del protector. Aquí, como se puede desprender parte de líquido sobrante, es mejor que lo hagamos orientando la aguja hacia abajo.
  5. Por supuesto, no se debe reutilizar la protección de la aguja tras la inyección.
  6. Cuando finalicemos, debemos desechar la aguja en un contener destinado a éste y con la aguja hacia dentro.

Y os preguntaréis, ¿puedo desechar la heparina en el punto SIGRE de la Farmacia?, la respuesta es SI. Porque aunque lleve una jeringa (las jeringas no se pueden depositar en el punto SIGRE), es una excepción que se permite depositar, ya que todas la agujas que estén unidas al envase del medicamento y no puedan separarse, como es en este caso, está permitido, eso sí, tapándola bien con el capuchón ;).

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¡¡¡Muy importante, no frotéis tras la inyección, la zona donde la habéis aplicado, para evitar la aparición de un moratón!!!

Fuentes: Ficha técnica AEMPS

  Blog SIGRE

Farmacología humana Jesús Flórez, 4ª Edición




¡Feliz día!

Beatriz


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