Buenos días,

Seguro que has oído hablar alguna vez de la equinácea o echinácea, seguro que alguna vez tu vecina del quinto te la ha recomendado, porque como buena vecina, además de aventurarse a recomendarte algún que otro tratamiento con medicamentos de síntesis para tus diferentes afecciones, las plantas medicinales, no pueden faltar en su repertorio de recomendaciones terapéuticas, ¿verdad? ;).

Y, si bien, tu vecina, te recomienda alguna vez un medicamento o preparado a base de plantas medicinales, desde ya, tenemos que dejar claro, que el uso de productos de origen vegetal con finalidad terapéutica para tratar, aliviar o curar un estado patológico con el objetivo de mantener un buen estado de nuestra salud, es una ciencia, si, una CIENCIA denominada FITOTERAPIA. Donde exite una evidencia científica para apoyar a un gran número de productos fitoterápicos para según que indicaciones.

Pero como todo en esta vida, para que algo sea efectivo y seguro, especialmente cuando hablamos de administrar sustancias a nuestro organismo, debe hacerse un uso responsable del mismo. Y esto sólo pasa cuando se hace un uso correcto de los preparados fitoterápicos.  Es decir, tanto en lo que se refiere a las indicaciones como a la forma de administración. Para, lo que “es imprescindible disponer de medicamentos, así como preparados farmacéuticos normalizados y estandarizados que aseguren unas mínimas garantías de calidad, seguridad y eficacia”. Es por ello, que desde ya, os animo encarecidamente a que adquiráis vuestros productos de origen vegetal en las Farmacias. Porque es aquí donde tendréis las garantías de calidad necesarias y os llevaréis las recomendaciones necesarias para hacer un uso correcto de los mismos.

Y tras la breve presentación y situación sobre los productos fitoterápicos, pasamos a hablar sobre ella, la Equinácea.

La Equinácea era usada hace unos cuantos años ;), por los aborígenes de los estados de Nebraska y de Misuri (EEUU) para curar las heridas infectadas y las mordeduras de las serpientes. Fue a finales del siglo XIX, cuando el doctor Meyer descubrió sus propiedades mientras convivía con ellos. En la Equinácea (Equinacea angustifolia y purpurea) se encuentran numerosos princpios activos, aceites esenciales (geranil-isobutirato, terpenos, cis-1,8-pentadecadienos), equinacósido, un glucósido con un marcado efecto antibiótico sobre diversos gérmenes, también contiene poliacetilenos (bactericidas y fungicidas), resinas, inulina, vitamina C, y un largo etc… de sustancias, que debéis saber tienen unas propiedades fundamentales sobre nuestro organismo cuando las ingerimos, destacando su marcada, popular y comprobada acción:

  • Inmunoestimulante. Si, la equinácea que siempre se ha dicho, se dice y se dirá, que es buena para las “defensas”, así lo es. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba su uso, BIEN ESTABLECIDO de las raíces de echinácea (Equinacea purpurea) tanto para el tratamiento como para la prevención de esos estados catarrales comunes. Además de ser de gran ayuda, es decir, como terapia coadyuvante, en todos aquellos estados recurrentes infecciosos del tracto respiratorio superior, es además de un “buen acompañante”, profiláctica, es decir, ayuda a prevenir la aparición de infecciones recurrentes del tracto respiratorio superior e inferior y las complicaciones asociados a éstos. Por lo que todos y todas aquellas que soléis tener episodios de catarro (tos, mucosidad, malestar, gripe…) varias veces al año, es más que recomendable que comencéis a utilizarla.

Pero, esto no es decirlo, sin más. Aquí os dejo el enlace a la página de SEFIT (Sociedad Española de Fitoterapia) donde vienen detallados los estudios realizados, que corroboran el uso y la eficacia de la Equinácea purpúrea en la prevención de la sobreinfección bacteriana inducida por influenzavirus.

http://www.sefit.es/equinacea-purpurea-previene-sobreinfeccion-bacteriana-influenzavirus/

¿Ya lo habéis leído?. Como podéis comprobar, el uso de la Equinácea como preventivo en las afecciones respiratorias, puede hacer que en algunos casos no tengamos que llegar a  hacer uso de los antibióticos, esos que tantas vidas salvan y tanto hacen por nosotros, pero que con su abuso, tanto estamos mermando su eficacia y efectividad. Y aclaro aquí, que el uso de los antibióticos debe hacerse siempre que el médico lo indique, y nunca, repito, NUNCA, sustituir un tratamiento médico por nuestra cuenta.

¿Cómo se toma la equinácea?

Y una vez, que habéis comprobado su eficacia y seguridad, viene la duda, de cuando y cómo debemos tomarlo. Su uso, está recomendado en adultos y mayores de 12 años. Y lo aconsejable para que cumpla su marcado papel preventivo, es que lo tomemos entre un mes y tres meses antes del comienzo del invierno. Es decir, podríamos comenzar ya mismo a tomarla. Además, si estamos en una época de estrés, o debilidad física y mental, es muy recomendable tomarlo para contrarrestar los efectos negativos que estos estados producen sobre nuestro sistema inmunitario.

¿Es válida “cualquier equinácea”?

Formulo esta pregunta, sobre “cualquier equinácea”, porque quiero dejaros claro, que tan importante es conocer bien sus propiedades, como saber donde acudir a adquirirla. De la equinácea, para la elaboración de los preparados farmacéuticos se utiliza la raíz criomolida, es decir, se pulveriza la parte activa de la planta, que previamente se ha congelado en nitrógeno líquido. De esta forma se obtiene un polvo homogéneo que es el que permitirá conseguir una actividad y biodisponibilidad correctas. Todo ello se hace para evitar la alteración de sus princpios activos, esos que les otorga sus propiedades. De ahí la importancia de adquirir los preparados y medicamentos fitoterápicos en Farmacia.

Os animo a todos/as, especialmente a los más escépticos/as ;), a que ante cualquier duda acudáis en busca del consejo de vuestro Farmacéutico/a ;).

 

¡Feliz día!

 

Beatriz

Fuentes:

SEFIT

plantasmedicinalespara

Journal of Pharmacy and Pharmacology

 

 

 

 

 

 

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