Buenos días,

La pregunta puede ser algo innecesaria para algunos/as de los que váis a leer este post, pero para otros/as puede ser reveladora ;). Estamos en el siglo XXI, la era de la tecnología de la información y el acceso a ella. En alguna que otra ocasión he dicho con toda la ironía de la que soy capaz ;), que “cuanto saben de medicina los que no son Médicos, cuanto saben de medicamentos, los que no son Farmacéuticos y cuanto saben de nutrición los que no son Nutricionistas”. Y lo digo, lo diré y lo mantendré hasta que al menos, se vea más RESPETO por la información sanitaria, especialmente por la responsabilidad que supone de quienes la elaboramos y difundimos, algo que va íntimamente unido al respeto hacia las profesiones sanitarias.

Y de RESPETO, va el post de hoy. Porque a la pregunta de ¿Por qué en la Farmacia no me dan el antibótico sin receta médica?, la respuesta es clara, por una cuestión de RESPETO. Por respeto a vosotros mismos (ese que no os dáis cuenta que estáis vulnerando), respeto a vuestros familiares y amigos, a la panadera, al médico al que no habéis acudido, a la enfermera que os ayudó cuando estuvistéis ingresados en el Hospital, al compañero de habitación que tuvistéis en el Hospital, a vuestros futuros hijos/as, mascotas, compañeros de trabajo, compañeros de pádel, al carnicero, a vuestra vecina del quinto ;), etc, etc…….

Y como sé que algunos de vosotros como pacientes, podéis tener una opinión distinta, os dejo algunos de los múltiples motivos que ahora me vienen a la cabeza en plena campaña de concienciación del uso responsable de este grupo de medicamentos, para así poder mostraros la importancia de hacer un uso correcto de los mismos y el impacto que tiene sobre vuestra salud y la de los que os rodean. Un respeto que es imprescindible que tengamos todos, vosotros como pacientes, y nosotros como profesionales sanitarios (Farmacéuticos, Médicos, Odontólogos, y Veterinarios).

– La dispensación de antibióticos, así como del resto de medicamentos sujetos a prescripción médica en la Oficina de Farmacia está sujeta a La Ley 29/2006, de 26 de Julio, de garantías de uso racional de medicamentos y productos sanitarios.

– Los antibióticos no son eficaces para tratar enfermedades víricas (gripe, resfriados..).

– Es el médico, quien bajo su criterio y conocimiento, y tras realizar una valoración y diagnóstico, el o la que decidirá si el tratamiento indicado para vuestra/nuestra afección es un tratamiento antibiótico o no.

“Según los datos del Registro de Actividad de Atención Especializada (CMBD), alrededor de 3.000 personas mueren en España cada año como consecuencia de infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. Se estima que en toda Europa 33.000 personas mueren anualmente como consecuencia de este problema y, si no se toman medidas, se estima que esta cifra ascienda a 390.000 muertes en el año 2050” (AEMPS).

– Se deben respetar las pautas y duración de los tratamiento antibióticos indicados por el médico para evitar las resistencias bacterianas.

– Las resistencias antimicrobianas hacen que los tratamientos habituales se vuelvan ineficaces, lo que hace que las infecciones persistan pudiendo trasmitirlas a otras personas.

– Cada vez exiten más microorganismos resistentes a determinados antibióticos.

– Cuando nos sometemos a un tratamiento antimicrobiano, los microorganismos sensibles mueren, pero aquellos más resistentes sobreviven y pueden transmitir esa resistencia a su descendencia. De ahí la importancia de utilizar el antimicrobiano adecuado en cada situación.

– Tanto el uso excesivo, el uso insuficiente, como el uso inadecuado de los antimicrobianos favorecen la farmacorresistencia. No debemos quedarnos en el botiquín de casa con restos de un tratamiento antibiótico. Cuando lo finalicemos, debemos acudir a nuestra Farmacia y depositarlo en el punto SIGRE.

– El uso inadecuado de los antibióticos sobre los animales (para fomentar el crecimiento o prevenir enfermedades), también puede dar lugar a la aparición de microorganismos resistentes que se transmitan al ser humano.

– Las inversiones en el estudio, desarrollo e investigación de nuevos fármacos antimicrobianos son insuficientes tal y como está la situación en estos momentos.

– Si un tratamiento antimicrobiano te fue bien a tí, no quiere decir que a alguien de nuestro entorno también. Por lo que nos limitaremos a dar recomendaciones tales como: “acude al médico”, “no te automediques” ;).

– Sin antimicrobianos eficaces, intervenciones como una cesárea, un transplante, o cualquier otra cirugía mayor, pueden convertirse en procedimientos e intervenciones de alto riesgo.

Algunos ejemplos de resistencias extraídas de la OMS son:

“La resistencia de Klebsiella pneumoniae (una bacteria intestinal común que puede causar infecciones potencialmente mortales) al tratamiento utilizado como último recurso (los antibióticos carbapenémicos) se ha propagado a todas las regiones del mundo. K. pneumoniae es una importante causa de infecciones nosocomiales, como la neumonía, la sepsis o las infecciones de los recién nacidos y los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos. Debido a la resistencia, en algunos países los antibióticos carbapenémicos ya no son eficaces en más de la mitad de los pacientes con infecciones por K. pneumoniae.

La resistencia de Escherichia coli a una de las clases de medicamentos más utilizadas en el tratamiento de las infecciones urinarias (las fluoroquinolonas) está muy generalizada. En muchas partes del mundo hay países en los que este tratamiento es ineficaz en más de la mitad de los pacientes.

Al menos 10 países (Australia, Austria, Canadá, Eslovenia, Francia, Japón, Noruega, Sudáfrica, Suecia y Reino Unido) han confirmado casos en los que ha fracasado el tratamiento de la gonorrea con el último recurso frente a esta enfermedad: las cefalosporinas de tercera generación”

Y éstos son sólo algunas de las consecuencias de esa, y permitirme la expresión, “FALTA DE RESPETO” que se está cometiendo con el indebido uso de los antibióticos.

Por eso, desde aquí, y aportando un pequeño granito de arena, os animo a que consultéis y acudáis siempre a profesionales santiarios cualificados antes de automedicaros. A que seáis críticos cuando alguien no cualificado en el ámbito santiario, os haga una recomendación sobre la ingesta de un determinado antibiótico.

Aquí todos sumamos o restamos, ¡Tú decides!

 

Feliz día!

 

Beatriz

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