Buenas tardes!

Suelo bromear bastante con la idea férrea que tenéis sobre el Actimel y su “equivalencia” con los probióticos que tenemos en las Farmacias y que os ofrecemos en diferentes situaciones porque os pueden ser de gran ayuda como preventivos de diferentes afecciones o como coadyuvantes en ciertas patologías.

Pero claro, nos solemos encontrar con el argumento de: “Si yo tomo Actimel, ¿para qué quiero eso?”, “ahora voy al super y me compro actimel que me sale más barato”, entre otros. Y está bien que nos argumentéis y nos expliquéis los motivos por los que no queréis un probiótico, ¡faltaría más! ;). Pero hay algo, que debéis saber, por vuestra salud y por vuestro conocimiento, porque cuando os oímos decir que el Actimel es como los probióticos no podemos evitar deciros que eso no es así, y lo siguiente que hacemos es preguntaros quién os ha dicho esa afirmación ;).

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Voy a tratar de explicar, sirviéndome de una guía sobre probióticos que ha elaborado SEFAC (Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria) para hacer uso de la misma en la Farmacia, todo lo que necesitáis saber sobre que es un probiótico y un prebiótico y los motivos por los que no es lo mismo el famoso actimel y éstos.

Prometo ser breve y muy concisa ;).

Vamos a empezar definiendo probiótico, prebiótico y simbiótico para que desde el principio sepamos el significado de los mismos.

Empezaremos por los probióticos, y su definición más aceptada en todo el mundo. Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando son administrados en las cantidades adecuadas le confieren un beneficio a la salud del hospedador (FAO/OMS).

El término prebiótico se refiere a los ingredientes de los alimentos no digeribles que producen efectos beneficiosos sobre el huésped estimulando selectivamente el crecimiento y/o actividad de un tipo o de un número limitado de bacterias en el colon, es decir, de la microbiota intestinal de quien los ingiere. Os pongo unos ejemplos de prebiotico: inulina, lactulosa, oligofructosa……
Por último, está el simbiótico, que seguro que de este habéis oído hablar mucho menos. Este término hace referencia a aquellos productos que combinan al menos un probiótico y un prebiótico en su composición y que además ha demostrado que esa simbiosis produce efectos más beneficios que sus compuestos por separado.
 Hasta aquí bien, ya sabemos que son los probióticos, prebióticos y simbióticos. Ahora bien, ¿por qué el popular Actimel no podemos decir que es igual a los probióticos de venta en Farmacia?
Lo primero de todo, deciros que Actimel es un alimento, y no viene presentado en ninguna forma farmacéutica, esa ya es una gran diferencia. Los probióticos de venta en Farmacia son complementos alimenticios en su gran mayoría, y que contienen distintas cepas de probióticos , entre otros muchos componentes. Las bacterias están en forma liofilizada (es decir, se les ha sometido a un proceso de desecación al vacío y a muy bajas temperaturas) y se suelen presentar en diferentes formas farmacéuticas como polvos, cápsulas, comprimidos, viales, sobres, bricks o líquidos, permitiendo esto una administración dosificada que asegure el efecto terapéutico deseado.
El Actimel es una bebida láctea fermentada en cuya composición contiene los fermentos más característicos del yogur, como son Lactobacillus bulgaricus (107 UFC/ml), Streptococcus thermophilus (108 UFC/ml), y el probiótico Lactobacillus casei DN-114 001 (108 UFC/ml).
Y me diréis, Bea, esto está muy bien, ya lo he entendido ;), pero además, ¿qué es eso de los numeritos y las letras? ;).
Pue esas letras y números que se encuentran en los envases de los probióticos, no son más que su nomenclatura para poder identificarlos. Una cepa se identifica por su género, especie y una designación alfa numérica (es decir, vendría a ser como el nombre y apellidos ;)).La comunidad científica ha acordado una nomenclatura tipo, como por ejemplo:
Lactobacillus casei DN-114 001 (108 UFC/ml), donde Lactobacillus sería el género, casei la especie y DN-114 001 la designación de la cepa. Por último deciros que ese 10 elevado a 8 hace referencia a las unidades formadoras de colonias expresadas en miles de millones.
¿Cuánta es la cantidad adecuada? Pues eso, dependerá de la cepa y del producto en sí, y ésta dependera de los estudios realizados en humanos que muestren su beneficio.
Tan sólo espero que podáis daros cuenta de la “complejidad” que conlleva el término probiótico, como para decir que es “igual” que el Actimel.
Aprovecho para recordaros que podéis y debéis confiar en nosotros los Farmacéuticos ;).
Fuentes: Guía de actuación y documento de consenso sobre el manejo de preparados con probióticos y/o prebióticos en la farmacia SEFAC-SEPyP
Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología ; Probióticos y prebióticos (WGO)
Feliz día!
Beatriz

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