Buenos días!

¿Un pro.., que?, ¿Qué es eso de prebiótico y probiótico?, ¿No es lo mismo?, ¿Es sano tomar de eso?, ah! Es como el actimel, ¿no?. Bah!!!; eso no sirve para nada……

A estos y muchos otros comentarios y preguntas me enfrento a diario (con los más escéptic@s) en la farmacia, cuando ofrezco algún producto que contiene prebióticos y probióticos. Y es que sólo como curiosidad os quiero comentar el caso más frecuente, por excelencia, en el que seguro alguno de vosotros os sentís identificados. Y por si no os lo han contado, aquí os lo dejo.

  1. Toma de antibióticos vía oral: Tenéis que saber que muchos de los antibióticos que ingerimos destruyen la flora intestinal, lo que hace que la cándida albicans (un hongo muy “puñetero”) que vive en el intestino pueda “campar a sus anchas” y migrar hacia la boca o hacia los genitales, con las “nefastas” consecuencias de padecer una sobreinfección por hongos. Este es el motivo, por el que en muchos casos, depués de un tratamiento antibiótico, volvéis a la farmacia por picores en los genitales (más frecuente en mujeres) o por tener manchas blancas en la lengua.

Pues bien, esto se puede evitar, se puede PREVENIR, con el uso de los probióticos, y mejor aún si el producto que os ofrecen o que pidáis lleva asociados los prebióticos con los probióticos.

Cabe decir, que si os encontrais en un estado de inmunosupresión muy alto, quizás los probióticos no consigan evitar la aparición de la candidiasis, pero si hará que sea menos agresiva.

Aquí os dejo las funciones de los prebióticos y los probióticos para que entendáis los beneficios de tomarlos.

¿Qué es un prebiótico?

Los prebióticos están constituidos principalmente por fibras solubles, productos lactofermentados y fructooligosacáridos vegetales. Aunque no proporcionan bacterias benéficas vivas, contienen metabolitos esenciales para éstas, estimulando de manera selectiva el crecimiento y el desarrollo de la actividad de la flora intestinal y respetando el ecosistema propio de cada uno de nosotros.

Las fibras que contienen, tienen tres funciones básicas:

  1. Regulan el tránsito intestinal
  2. Atrapan y eliminan azúcares con índice glucémico elevado.
  3. Atrapan y eliminan numerosas sustancias tóxicas transportadas por la función secretora de la bilis.

A su vez, los fermentos presentes en los prebióticos(lácteos o de cereales seleccionados):

  1. Optimizan las actividades enzimáticas necesarias para el ecosistema intestinal.
  2. Refuerzan y agilizan la hidrólisis de las enzimas bacterianas.
  3. Favorecen la digestibilidad de la celulosa.

Y el tercer componente de los prebióticos, el fructooligosacárido (la inulina), permite la producción de ácidos grasos volátiles, responsables de la acidificación del colón, es decir, refuerza el efecto barrera contra las bacterias putrefactivas.

Podríamos decir, para resumir, que una de sus principales funciones del prebiótico, es “ACTIVAR” al probiótico.

Y los famosos probióticos, ¿qué son?

Se trata de las tan conocidas bifidobacterias. Las más interesantes son: Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus case y Lactobacillus chamnosus GG (esta última, según el instituto Rosell de Canadá, es particularmente interesante por su gastrorresistencia y eficaz implantación en el medio intestinal).

Las funciones de los probióticos son las siguientes:

  1. Mejoran los procesos digestivos, estimulando la actividad de varias enzimas, además de favorecer la asimilación de aminoácidos.
  2. Influyen favorablemente en la anatomía y fisiología digestiva, aumentando las dimensiones y la renovación celular de las microvellosidades.
  3. Contribuyen a la síntesis de ciertas vitaminas (k, B12, B9, B5 y B2).
  4. Inhiben gérmenes patógenos, mediante la producción de ácidos orgáncios y al disminuir el pH, limitando de esta manera su desarrollo. Además, por su rápida implantación impiden la colonización patógena.
  5. También se ha visto que tienen efectos anticancerosos e inmunoestimulantes.

Es decir, ayudan a restablecer la flora intestinal cuando ésta se ve dañada. En el caso de los antibióticos que os explicaba, contrarrestaría los daños causados por éste, evitando así sobreinfecciones.

Mi consejo, es que los pidáis siempre que tengáis que tomar un antibiótico porque con el estilo de vida que llevamos hoy en día, los malos hábitos alimentarios y el estrés, casi todos tenemos dañada la flora intestinal. No es sólo por la toma de ciertos medicamentos con lo que se ve dañada, sino, por muchos otros factores como los que os acabo de comentar.

Por último deciros, que la toma del probiótico es totalmente preventivo y por supuesto no es obligatorio, el antibiótico va a ser igualmente efectivo toméis o no el probiótico, asique lo dejo a vuestra elección y criterio. Pero es mi deber que estéis informados ;).

¡¡¡Ah!!!; ¡se me olvidaba! 😉 los probióticos también van fenomenal para regular el tránsito intestinal, repoblar la flora vaginal en la mujer, también los hay específicos para la flora bucal, etc…. 😉

¿Qué probiótico comprar?

Os dejos tres marcas, que personalmente me gustán más, pero que sepáis existen infinidad en el mercado.

  1. Ultra-levura: es de los más conocidos. Quizás el más incómodo de tomar, ya que hay que hacerlo en varias tomas al día. Aunque hace poco sacaron también formato sobres, de una sola toma al día.
  2. Prodefen: este me gusta especialmente porque es muy completo, ya que lleva el prebiótico que activa al probiótico, además es muy cómodo de tomar, tan sólo es un sobre al día.
  3. Casenbiotic: esta marca me gusta  porque tiene diferentes formatos, sobres y  comprimidos masticables (de varios sabores y muy cómodos de tomar).

 

                                             

Feliz día!

Beatriz

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