Buenos días,
¿Cómo van esos empachos, esas comilonas? ;). Hoy nos viene bien hablar de manera indirecta, de la relación entre la abundancia en el comer, y la calidad al comer. ¿No por se más será mejor, cierto?, aunque hace no muchos años atrás, esa creencia era totalemente contraria.
Antigüamente se asociaba el comer «como si no hubiera un mañana» con SALUD. Y cuando nuestros padres nos servían, nos ponían platos que hacían «montañas» y hasta te ofrecían más cuando conseguías terminarlo o reducirlo ;). Hoy en día, está visto, que las consecuencias de esa errónea creencia extendida se está pagando muy caro, y los índices de obesidad han ido subiendo como la «espuma del champán» con la que brindamos durante estos días.
Y es que no es lo mismo alimentarse, que nutrirse. ¿Cuántas personas hay aparentemente «bien alimentadas», que están algo gordit@s y que están desnutridos? no os preocupéis si no sabéis la respuesta, os la digo yo, hay MUCHAS. Y es que son tod@s aquellos que comen muchos alimentos hipercaloricos pero pobres en los nutrientes vitales. Se puede decir que aquellos que comen en abundancia mucha carne, pan, pastas, comidas rápidas muy condimentada, azúcar, repostería, lácteos, etc. no se están asegurando el aporte óptimo de vitaminas, minerales y oligoelementos, sobre todo si son de calidad «mediocre», que es lo que por desgracia abunda. Y es que, no nos engañemos, ¿cómo puede ser comida, algo que te venden por un precio irrisorio?, me refiero a bolsas de patatas de 0.60 céntimos, o carnes a precios escandalosamente económicos. Cuando vamos al súper nos emocionamos, y pensamos que la industria alimentaria, es muy generosa con nosotr@s y nos está ofreciendo una calidad SUPREMA a un precio BUENÍSIMO, pero siento deciros que eso es TRAMPA, bajo mi humilde opinión, y tan sólo se quiere que se CONSUMA y cada vez más.
Además, los métodos de cultivo agrícola afectan de manera negativa a la calidad de los alimentos que ingerimos. Y esto ocurre, porque el único objetivo que hay hoy en día, es PRODUCIR, y cuanto más mejor, sin importar las herramientas que se utilicen, ya sean pesticidas, fertilizantes químicos, aditivos sintéticos, etc. aunque además de intoxicarnos, jueguen con la genética o modifiquen la composición del terreno.
Un ejemplo claro, es la poca cantidad de selenio que contiene el terreno agrícola. Este mineral, como ya os comenté en este post nos ayuda a protegernos de las enfermedades cardiovasculaes y el cáncer.
También es muy frecuente encontrarse en el supermercado alimentos frescos que no están maduros. Y es que hoy en día los alimentos se suelen dejar madurar durante su trasporte, en los mercados o en incluso en nuestras propias casas. Yo soy la primera, (mira que tiene delito), que he comprado fruta más verde, y he dicho: «Ya madurará cuando pase unos días», pues este hecho, el que no maduren en su entorno, hace que esos alimentos, no adquieran su completa dotación de minerales y vitaminas, la cual aumenta considerablemente durante las últimas etapas de maduración.
Y es que, los agricultores hoy en día, para llevar los alimentos a los mercados antes de que éstos se pudran, los recogen antes de lo debido y los «maduran» artificialmente en un momento concreto para que parezcan frescos. Además el transporte y almacenamiento de los alimentos, ya sea en el mercado o en casa, hace que los nutrientes se deterioren. Algunos ejemplos:
- EN TRES DÍAS DE ALMACENAMIENTO FRIGORÍFICO, LAS FRUTAS Y VERDURAS PIERDEN CANTIDADES MUY IMPORTANTES DE VITAMINA C Y TODAVÍA MÁS SI ES A TEMPERATURA AMBIENTE. Luego vamos nosotros tan contentos ;), y nos comemos nuestra naranja pensando que nuestra cantidad de vitamina C está cubierta, PUES NO!, no podemos estar seguros de ello.
- Otro ejemplo, sería el de los frutos secos, los cuales pierden vitaminas A, C y E si se exponen al oxígeno y la luz. Esto no quiere decir que los alimentos almacenados no tengan ningún valor, sino que su bajo contenido en nutrientes hace que sea prefereible consumir alimentos biológicos, vivos, frescos, con la menor manipulación posible, y que te aseguran más nutrientes vitales.
Por lo tanto, podríamos concluir que:
- La industrialización alimentaria arroja serias dudas sobre la cantidad y calidad de los nutrientes vitales que contienen los alimentos.
- La alimentación de hoy día, los alimentos procesados y el modo de cocinar reducen a mínimos el aporte de micronutrientes vitales, provocando subcarencias y con ello la aparición de múltiples enfermedades, mayor gasto sanitario, etc, etc..
- Con frecuencia resulta necesario, por no decir IMPRESCINDIBLE un aporte adicional de vitaminas, minerales y oligoelementos de calidad, que de otra manera sería imposible proporcionar en cantidades óptimas.
Feliz día!
Beatriz