Buenos días,

Hace ya algún tiempo, en concreto en febrero del 2016, os presenté en este post al ciprofloxacino y “sus familiares”, es decir a las Quinolonas, porque era de gran urgencia e importancia, al igual que sigue siéndolo hoy en día (En el 2017, las Quinolonas es una de las familias de antibióticos, más usadas en el ámbito extrahospitalario), tratar y hablar sobre el incremento de las resistencias a este grupo de antibióticos, por parte de algunas bacterias muy muy astutas. Porque era y sigue siendo muy frecuente, el que nos solicitéis o consultéis por la toma de estos antibióticos, sin tener en vuestro poder la prescipción médica. Bien, porque los habéis usado anteriormente y os habéis aprendido el nombre, o bien, porque os quedan en casa restos de un tratamiento antibiótico que os pautó en su dia el médico. Y en ocasiones, nos consultáis antes de tomar nada, porque algo de sensatez os invade ;), pero en muchas otras, nos comentáis que por vuestra cuenta habéis decidido haceros vuestro propio diagnóstico y aplicaros vuestro propio tratamiento, que permitirme os diga algo, en la mayoría de los casos, no es el indicado, poniéndoselo más difícil al médico y a vuestro organismo.

En todo caso y aunque el objetivo del post es informar acerca de otro tema relacionado con este grupo de antibióticos, es mi obligación, recordaros que NO DEBÉIS AUTOMEDICAROS, y mucho menos con los antibióticos.

¿Os suena ciprofloxacino, norfloxacino, levofloxacino, moxifloxacino…..entre otros?. seguro que algunos de estos nombres que os acabo de poner, os suenan, de aquel verano que tuvistéis esa infección de orina y que el médico tras indicar la realización de un antibiograma, os pautó una caja de criprofloxacino, qué por cierto, tu en ese momento pensaste que menudo rollo eso de tener que tomar antibiótico 7 días, cuando podría haberte recetado otro antibiótico, “ese que se toma sólo dos días”. Pues bien, para eso están este grupo de antibióticos, cuyo espectro de acción es muy amplio, y abarcan el tratamiento principalmente de infecciones de las vías urinarias, de las vías respiratorias, del aparato genital y gastrointestinal; así como infecciones óseas, cutáneas y articulares.

Pues bien, el post de hoy, es para avisaros, y ofreceros la información publicada por la AEMPS (Agencia Española del Medicamento), sobre la importancia de no automedicaros con dichos antibióticos (otro motivo más además de las resistencias), y la limitación de su uso por parte de nuestros compañeros los médicos (sólo hacer uso de los mismos, cuando no existan alternativas terapéuticas), por el siguiente motivo, y cito textualmente:

“El Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC: Pharmacovigilance Risk Assessment Committee) europeo ha evaluado el impacto que las reacciones adversas incapacitantes, de duración prolongada, y potencialmente irreversibles que afectan a los sistemas nervioso y musculoesquelético, podían ocasionar sobre la relación beneficio-riesgo de este grupo farmacológico”

Es decir, hay reacciones adversas que aparecen tras los tratamientos con dicha familia de Fármacos, que afectan o pueden afectar a nuestro sistema musculoesquelético de forma negativa, y que son:  tendinitis, rotura tendinosa, mialgia, debilidad muscular, artralgia y edema articular. Y po rotro lado, también pueden aparecer reacciones adversas negativas que implican a nuestro sistema nervioso: neuropatía periférica, psicosis, ansiedad, insomnio, depresión, alucinaciones, pensamientos autolíticos, confusión, alteraciones de la audición o la visión, o de los sentidos del gusto y el olfato. Y estas reacciones adversas, son duraderas en el tiempo en en muchos casos incapacitantes, de ahí, tomar medidas restrictivas en su uso, ya que los beneficios del tratamiento farmacológico con este grupo de fármacos, en algunos casos, no supera el riesgo de sufrir estas reacciones adversas.

Durante la evaluación se tuvieron en cuenta los datos disponibles sobre las reacciones adversas referidas, así como la experiencia clínica aportada por el Grupo de trabajo sobre enfermedades infecciosas de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). De igual modo fueron oídas las opiniones de profesionales sanitarios y paciente. Aquí podéis consultar el resumen de los problemas planteados con este grupo de fármacos.

Siendo las principales conclusiones las siguientes, y cito textualmente:

  1. Las reacciones adversas musculoesqueléticas y del sistema nervioso incapacitantes, de duración prolongada, y potencialmente irreversibles, aunque se consideran poco frecuentes, afectan a todas las quinolonas y fluoroquinolonas, constituyendo un efecto de clase.
  2. Debido a la gravedad de las reacciones observadas y teniendo en cuenta que pueden producirse en personas previamente sanas, cualquier prescripción de antibióticos quinolónicos o fluoroquinolónicos deberá realizarse tras una cuidadosa valoración de su relación beneficio-riesgo.
  3. Para los pacientes con infecciones graves por bacterias sensibles, este tipo de antibióticos continúa siendo una importante opción terapéutica.
  4. Por el contrario, en el caso de infecciones leves y/o autolimitadas, los beneficios de este tratamiento no superan el riesgo de sufrir las reacciones adversas mencionadas.
  5. Puesto que el ácido nalidíxico, cinoxacina, flumequina (no comercializados en España) y el ácido pipemídico, no conservan ninguna indicación para la que el balance beneficio-riesgo resulte favorable, se recomienda suspender su autorización de comercialización en toda la Unión Europea.

Resalto la parte de las infecciones leves y autolimitadas, porque es en esta parte, donde más “metemos la pata” o mejor dicho, donde más riesgo hay de “meter la pata” por el riesgo de automedicación. Y por supuesto, os animo, a que si estáis en tratamiento o alguna vez os prescriben tratamiento con esta familia de fármacos, observéis de cerca y prestéis atención a las reacciones que os pueda ocasionar, porque si bien es cierto, no son muy frecuentes, pueden aparecer. Por lo tanto, sin obsesionarse, pero si dejar pasarlo, hay que “prestarse atención” ;).

Por lo tanto, nuestros compañeros médicos, deben tener en cuenta que:

  1. No prescribir antibióticos quinolónicos ni fluoroquinolónicos:
    1. Para el tratamiento de infecciones leves o autolimitadas.
    2. Para realizar profilaxis de la diarrea del viajero o de las infecciones recurrentes de vías urinarias bajas.
    3. A pacientes con antecedentes de reacciones adversas graves tras la administración de este tipo de antibióticos.
  2. Utilizar quinolonas o fluoroquinolonas para el tratamiento de infecciones leves o moderadamente graves exclusivamente cuando otros antibióticos recomendados no resulten eficaces o no sean tolerados.
  3. Tener en cuenta a la hora de prescribir que los pacientes de edad avanzada, trasplantados o aquellos en tratamiento con corticoides presentan un mayor riesgo de sufrir lesiones tendinosas.
  4. Indicar a los pacientes que interrumpan el tratamiento con este tipo de antibióticos y acudan al médico en caso de que se presenten reacciones adversas de tipo musculo-esquelético o del sistema nervioso arriba mencionadas.

Y por supuesto nosotros como Farmacéuticos, estaremos muy muy pendientes si detectamos cualquier incidencia con este grupo de Fármacos y que a nuestro criterio y comentándolo con vuestro médico, tenemos alguna consideración que hacer al respecto para minimizar lo máximo posible este tipo de reaccione adversas, que como habéis podido comproboar son incapacitantes.

 

Fuente: AEMPS

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

 

 

 

 

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