Buenos días,

Cuando ya tenéis instaurado un tratamiento farmacológico desde hace tiempo, no soléis preguntarnos sobre él, y os “consideráis expertos” ;), en dicho medicamento sólo por el hecho de estar tomándolo ya muchos años y considerarlo como uno más de la “familia” ;). Pero, en ocasiones, en alguna que otra conversación de esas que mantenemos con vosotros en el mostrador y donde nos contáis y os contamos muchas muchas cosas  (no sólo de materia sanitaria) ;), descubrimos que ese medicamento en cuestión no os puede hacer su efecto en “condiciones” porque no lo tomáis de la forma adecuada. Algo que no suele ocurrir con los tratamientos agudos, donde el médico os prescribe un tratamiento antibiótico o antiinflamatorio o para un episodio agudo de cualquier afección,….Aquí, si que os asaltan más las dudas y vuestra pregunta mientras tomáis la caja entre vuestras manos y la miráis por ambos lados e inclusive sacáis el blíster de la caja para ver como son las “pastillas”, es: “Nena, y esto que me han mandado ahora, ¿cómo tengo que tomármelo?” ;). Y es que…., aunque el médico en la mayoría de los casos os lo explica y por supuesto os deja la forma de administración por escrito, os resulta mucho mejor que nosotros os contemos la forma de tomarlo para conseguir que la efectividad del fármaco sea la máxima posible ;).

Y tengo que deciros, y animaros a que lo sigáis haciendo, porque para eso estamos en las Farmacias, para esto estamos los farmacéuticos y personal de la Farmacia (auxiliares y técnicos), para que nos consultéis todas las dudas que tengáis acerca del correcto uso de los medicamentos y no os vayáis a casa con ninguna duda sobre vuestro tratamiento.

Aún así, ya sabéis que somos muy pesados ;), y desde la Farmacia, si vemos que no os animáis a preguntarnos ;), nosotros mismos, (y aunque a veces no os apetezca mucho escucharnos), os solemos contar de forma breve las premisas que debéis tener en cuenta con la toma de ciertos fármacos ;).

Por eso hoy, y porque en un Blog donde hablamos de Farmacia, fármacos, salud, nutrición y bienestar, no puede faltar un post entretenido y ameno ;), sobre las interacciones más frecuentes de los alimentos y los medicamentos. Pero tranquil@s, que prometo no aburriros ;), y tan sólo veremos algunos de ellos. Porque más que con la comida o sin la comida, la importancia radica con quién ;).

La finalidad del post es conseguir que se haga un uso correcto de los medicamentos y alimentos de los que vamos a hablar de forma simultánea para que ambos puedan seguir ejerciendo sus funciones en nuestro organismo sin que uno u otro se vean modificados.

¿Cuándo es relevante una interacción?

Una interacción se considera clínicamente relevante cuando la actividad terapéutica y/o toxicidad de un fármaco se modifica de tal manera que necesitamos un reajuste en la posología del medicamento u otra intervención médica al provocar re­acciones adversas o una falta de eficacia importante.
Entre las interacciones más relevantes están:
Leche y derivados lácteos: Debéis saber que la tetraciclina y la oxitetraciclina interaccionan de forma muy relevante con la leche y derivados lácteos, hasta tal punto que éstos pueden llegar a disminuir hasta un 50-60% la concentración sérica de la tetraciclina y oxitetraciclina. En cambio, aquí la doxiciclina (Doxiclat..) no se ve afectada por dicha interacción.
Alimentos enriquecidos con calcio, hierro, y otros minerales: Hoy en día en el mercado hay muchos alimentos enriquecidos que si bien es cierto, ingeridos en nuestra dieta pueden llegar a ayudarnos, cuando se trata de la toma de ciertos antibióticos como el ciprofloxacino o norfloxacino, la cosa se pone seria, y debemos evitar el consumo conjunto de dichos alimentos durante el tratamiento con estos antibióticos. Un ejemplo claro, es la ingesta conjunta de zumo de naranja enriquecido con calcio, el cual, disminuye la absorción tanto del ciprofloxacino como del norfloxacino. (antibióticos ampliamente utilizados para diferentes tipos de afecciones entre las que destacan las infecciones urinarias).
Cuando se producen modificaciones en el pH gastrointestinal causados por ciertos alimentos. Fármacos como la eritromicina o la Penicilina G, pueden sufrir una degradación a su paso por el estómago.
– Siempre os lo decimos, cuando os lleváis una caja de vuestro hierro: “Debe tomarlo con zumo de naranja para mejorar la absorción del hierro” ;), y esto es debido a que el hierro se absorbe en estado de oxidación II, un estado que se consigue cuando el ácido ascórbico (la famosa vitamina C) puede facilitar por su papel reductor, esa transformación del hierro 3+ a hierro 2+, favoreciendo así la absorción del mismo.
La sal: la ingesta de sal, que ya sabemos que debe estar disminuida en todos los que seáis hipertensos (no por un probema de interacción), también debéis conocer, que todos aquellos que estéis con un tratamiento farmacológico con sales de litio, debéis evitar la ingesta de alimentos que contengan abundante sal, porque el Na (sodio) facilita la eliminación urinaria de las sales de litio.
Amitriptilina y consumo excesivo de proteínas: Todos los que estéis en tratamiento con amitriptilina (Tryptizol) debéis saber y tener en cuenta que si consumís en exceso en vuestra dieta mucha proteína, ésto trae consigo que vuestra orina sea más ácida y por lo tanto aumenta la velocidad de excreción del fármaco amitriptilina.
Vitamina K y anticoagulantes cumarínicos (acenocumarol, warfarina): La vitamina k puede provocar una disminución en los efectos terapéuticos del sintrom y  el aldocumar.
Regaliz y fármacos antihipertensivos (espironolactona) y digitálicos: Para los que os encante el regaliz y las míticas juanolas, debéis saber que si estáis en tratamiento con ciertos fármacos antihipertensivos o para el corazón, el regaliz, por su composición en ácido glicirretínico inractúa con éstos.
Vitamina E y anticoagulantes: Ojo aquí y mucho respeto y cuidado, porque dosis elevadas de vitamina E y ácidos grasos omega-3 contenidos en aceites de pescados pueden potenciar los efectos de los anticoagulantes, con un mayor riesgo de sangrado. Por lo que el pescado sí, pero sin excederse, y por supuesto, en estos casos, si queréis ingerir algún tipo de suplemento siempre consultándonos antes de hacerlo.
Zumo de pomelo: éste, aquí donde lo véis es uno de los más “peligrosos” ;), porque pos su mecanismo de acción al inhibir la actividad metabólica del isoenzima 3A4 del citocromo P450 en la pared de nuestro intestino y al activar la glicoproteína P da lugar a un aumento considerable de hasta cinco veces en al absorción oral de determinados fármacos; especialmente en ancianos y personas que tengáis insuficiencia hepática y estéis en tratamiento con fármacos de índice terapéutico estrecho.
Potasio y diuréticos ahorrador de potasio: Pueden provocar una hiperpotasemia, viéndose aumentado el riesgo de sufrir arrítmias cardíacas.
Y así podríamos seguir, en un largo etcétera de alimentos y medicamentos………Ya sé que no están todos los que son;). Pero ya sabéis que en diferentes posts hemos ido hablando de algunos medicamentos y siempre os he procurado dejar muy claro y os he insitido en aquellos en los que la toma conjunta con alimentos se hace casi casi “obligatorio” (el caso de los AINEs), mientras que en otros es justo lo contrario, es mejor dejar un tiempo entre la toma de ciertos medicamentos y éstos.
Y os preguntaréis, ¿esto quiere decir que si estoy en algún tratamiento con algunos de los fármacos citados, no puedo comer estos alimentos?
No, esto quiere decir, que debéis extremar las precauciones y siempre dejar transcurrir un tiempo entre la toma de ambos o reducir su consumo.
Y sin más, como siempre, recordaros, que debemos hacer un uso responsable de los medicamentos, lo que pasa por tener cierto conocimiento sobre ellos o por consultar a vuestro farmacéutico/a de confianza ;).
Feliz día!
Beatriz

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: