Buenas tardes,

Hay que reaccionar y rápido, ya lo dicen las estadísticas, los gráficos, los estudios epidemiológicos, los pediatras, los endocrinos, nuestros propios ojos cuando vamos por la calle y cada vez vemos a más niños y niñas obesos…… La Obesidad Infantil está, y ha venido para quedarse como no hagamos algo.

Sólo algunos datos para situarnos:

  1. En 2016 más de 41 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos
  2. Todos estos niños tendrán una predisposición mucho mayor a continuar siendo obesos o a tener sobrepeso en la edad adulta.
  3. Todos estos niños tendrán más probabilidades de desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares.
  4. Todos estos niños tienen más probabilidades de sufrir trastornos del aparato locomotor, en especial la artrosis.
  5. Además todos estos niños, estarán más predispuestos a poder padecer ciertos tipos de cánceres como el de endometrio, mama y colon.

Y eso es debido a que ya NO:

  1. Se dedica tiempo a practicar deporte con nuestros hijos
  2. Se dedica tiempo a elaborar comidas caseras
  3. Se dedica tiempo a jugar en la calle
  4. Se dedica tiempo a enseñarles a comer
  5. Se dedica tiempo a desarrollar la paciencia que ellos tanto necesitan
  6. Se dedica tiempo a comprar de forma adecuada

Porque vamos a “toda pastilla”, porque queremos hacer tantas cosas, que nos olvidamos de lo fundamental. Porque queremos llegar a todo y al final no llegamos a nada.  Porque vivimos inmersos en el “YA”.

Y no se nos puede olvidar, que DEPENDEN DE NOSOTROS, los adultos. En la educación, y en la perseverancia por inculcar unos hábitos dietéticos y alimentarios saludables sólo estamos nosotros, sus progenitores, los que les servimos de ejemplo.

¿Qué podemos hacer frente a esta epidemia?

  1. Por descontado aumentar el consumo de frutas, verduras, hortalizas, es decir, alimentos CRUDOS. SIIII…crudos, no os asustéis. Eso sí, todos los que se puedan comer de tal forma.
  2. Hay que decirlo, aunque es obvio y estamos cansados de repetirlo. Evitar al mínimo posible la ingesta de grasas saturadas y sustituir éstas por las insaturadas.
  3. Reducir lo máximo posible la ingesa de azúcares.
  4. Y lo último y más importante HACER EJERCICIO. Hacer que nuestro hijo se mueva. Que haga deporte. Tan importante es inculcar un buen hábito en la alimentación, como un buen hábito en el deporte. Debe estar incluido en su rutina diaria, la práctica de alguna actividad física.

Porque la clave de la obesidad infantil, y la obesidad en general, es que SE INGIERE MÁS DE LO QUE SE GASTA. Porque no nos movemos, señores!,  porque no quemamos lo que no necesitamos. Porque nos hemos vuelto, y permitirme la expresión, muy “comodones”, y esto va para todos nosotros los adultos, que sin darnos cuenta ejemplificamos con situaciones, pensamientos y hechos como:

  1. “Llamo y en quince minutos me traen la comida a casa”.
  2. “Por unos pocos euros tengo un super menú que me como en menos de 10 minutos como si el mundo se fuese a acabar.(eso cuando no son dos los menús).”
  3. “Que si al llegar a casa cansad@ me caliento en el horno una pizza o plato precocinado  y en 10 minutos está listo, ¿para qué cocinar?”
  4. “¿Cómo voy a ir a hacer ejercicio si he estado todo el día trabajando sin parar?”
  5. “No como la fruta en muchas ocasiones porque me da pereza pelarla :O!”

Y así, todas las “excusas” imaginables y que se os puedan ocurrir que hacen que poco a poco abandonemos lo poco que nos quedaba de lo mucho que nos inculcaron a nosotros nuestros progenitores. Y esto, permitirme que lo diga, es algo osado e “insensato” por nuestra parte. Porque yo, no me libro tampoco, y confieso que alguna vez, he llevado a cabo estas “peligrosas” prácticas ;), que nos dan esa “falsa comodidad” que acaba pasando factura pasado el tiempo.

Yo os invito, a hacer un ejercicio de reflexión y autocrítica.

Por lo que a partir de ahora, tenemos que tratar de invertir ese ya No…. por ese VOY A…:

  1. – Dedicar más tiempo a hacer deporte con mi hijo
  2. – Dedicar más tiempo en hacer mejor la compra
  3. – Dedicar más tiempo en elaborar las comidas. Llevando a cabo una planificación para facilitar el día a día.
  4. – Dedicar más tiempo a enseñarles a comer

Sé que estamos hasta arriba de trabajo, que estamos muy cansados cuando llegamos a casa, que no nos quedan fuerzas para “pelear”  y pelar 😉 (era una broma fácil), que a veces “nos rendimos” y sucumbimos al camino fácil. Pero esto es un “flaco favor”.

Sólo depende de nosotros. Son hábitos, una vez conseguidos, todo va rodado ;).

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

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