Buenos días,

Las interacciones farmacológicas es uno de los temas que más os preocupa a vosotros como pacientes cuando estáis en tratamiento farmacológico o váis a comenzarlo y a nosotros porque no se nos va de nuestra mente dada la gran repercusión que éstas tienen en vuestra salud. Tenemos un “clic” que se nos activa en cada dispensación que llevamos a cabo, que nos hace estar alertas para PREVENIR cualquier posible desajuste en la medicación y en vuestro organismo ,que os pueda poner en riesgo de sufrir serias consecuencias.

Dí a día, es frecuente escucharos decir: “¿Me puedo tomar la pastilla de la tensión con este nuevo medicamento que me ha mandado el médico?”, o por nuestra parte también solemos deciros mucho: “No, María, este antigripal no podemos dispensártelo porque estás en tratramiento con…..y podría…!. Y por supuesto, no podemos olvidarnos de las “farmaconsultas” 😉 fuera de la Farmacia de nuestra vecina del quinto, que aunque a veces nos hace sus arriesgadas recomendaciones farmacológicas ;), también en ella tiene cabida cierta prudencia y nos suele hacer preguntas sobre la idoneidad de tomar de forma conjunta ciertos fármacos o inclusive ciertos alimentos o “hierbas”.

Por eso en este post, para que conozcáis un poco mejor nuestro trabajo y para vuestra tranquilidad, quiero mostraros, una serie de reglas prácticas que solemos llevar a cabo los Farmacéuticos casi de forma automática y sin pensar para disminuir el riesgo de que las sufráis. Ya os adelanto que es muy difícil establecer el riesgo real de que desarrolléis una interacción determinada, pero sí podemos minimizar dicho riesgo en la medida de lo posible, identificando aquellas situaciones en las que el riesgo de sufrir una interacción es mayor. Para ello, como os comentaba solemos seguir (repito en muchos casos sin ser conscientes de ello porque es algo intrínseco a nuestra profesión) las siguientes reglas o premisas:

  1. Conocer bien las características de los fármacos que con más frecuencia producen interacciones, en especial aquellos fármacos que más soléis utilizar, es decir, que más dispensamos. De ahí la importancia de estar bien informados y cualificados para trabajar detrás del mostrador ;).
  2. Tener en cuenta las interacciones que dan origen a situaciones más graves, es decir, aquellas que pueden producir crisis hipertensivas, cáidas bruscas de la tensión arterial, hemorragias, convulsiones, arritmias, hipoglucemias…... Éstas son más frecuentes de lo que pensamos, y nuestro papel y responsabilidad desde la Farmacia, es facilitaros la información para evitar que os pase. Os pongo un claro ejemplo, estáis en tratamiento con un antihipertensivo asociado a un diurético, y nos solicitáis la famosa alcachofa porque queréis perder peso tras los excesos navideños, en este caso, lo que podría parecer inofensivo, porque se trata de la famosa y beneficiosa alcachofa, puede convertirse en un arma de doble filo, al haceros susceptibles de que vuestra tensión arterial “caiga en picado” produciéndoos una hipotensión. ¿Enténdeis, por qué os preguntamos tanto? ;). ¿Enténdeis por qué es tan importante el consejo farmacéutico en vuestra salud cuando adquirís un producto o medicamento? ;).
  3. Evitar la asociación de fármacos que están contraindicados. Sí, hay asociaciones que nosotros desde la Farmacia sabemos que bajo ningún concepto y a no ser que un médico lo diga, vamos a dejar que los toméis conjuntamente, porque no tiene mucho sentido y pone en riesgo vuestra salud. Un ejemplo sería: Los inhibidores de la MAO con inhibidores de la recaptación de serotonina.
  4. Consideramos siempre la situación de aquellos órganos cuya enfermedad puede originar que se produzca con más frecuencia una posible interacción. Esto puede ocurrir en caso de que padezcáis una insuficiencia renal o una insuficiencia hepática. Este dato es muy importante conocerlo, un ejemplo claro sería para tomarse un “simple” paracetamol, ya que la dosis tendría que ser modificada o inclusive evitar su ingesta. ¿Os dáis cuenta del por qué no se deben hacer “recomendaciones gratuitas”? ¿Os dáis cuenta, de porque la automedicación es peligrosa? Un acto tan popularizado como es ir al cajón de las medicinas de casa y llevarse a la boca un paracetamol, en según que casos puede comprometer vuestra salud.
  5. Otra de las reglas básicas, es la de tratar de reducir siempre al mínimo posible el número de medicamentos que debéis tomar. Nuestros compañeros los médicos son los encargados de hacerlo. Por eso, cuando en ocasiones acudís a la Farmacia y nos decís con cierto tono de indignación: “Madre mía, he ido al médico, y después de estar esperando, no me ha recetado nada, dame tu algo para este catarro”., solemos daros una negativa y como mucho os añadimos algunas pautas para ayudaros en vuestra dolencia. Y no, no es un complot que tenemos junto con el médico para no daros nada ;), es un “complot” 😉 para velar por vuestra salud.
  6. También, debemos considerar la posibilidad de una interacción cuando la respuesta de vuestro organismo no es la esperada (efecto tóxico, o por el contrario falta de respuesta).
  7. Observamos de forma cuidadosa la acción terapéutica y tóxica, cuando en un tratamiento os adicionan u os suprimen fármacos.
  8. En el caso de los fármacos que lo requieren como los antiarrítmicos, inmunodepresores, antiepilépticos, etc… se miden los valores del fármaco cuando se sospecha una posible interacción.
  9. Por último, cuando lo creemos conveniente, os recomendamos acudir al médico para que valore la posibilidad de sustituir el fármaco causante de la interacción por otro del mismo grupo, pero con menos potencial interactivo, un ejemplo podría ser: cambiar cimetidina por ranitidina.

En definitiva, se trata de COMUNICARNOS, entre pacientes, médicos y Farmacéuticos, para PREVENIR y tomar medidas cuando éstas son necesarias, para poder hacer frente a las interacciones Farmacológicas y que aprendáis a respetar y a utilizar los fármacos de forma adecuada siempre en vuestro beneficio.

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

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