Buenos días,

Hoy vamos a analizar un poco nuestro metabolismo y para ello seguiremos interpretando y descifrando esa analítica que nos ha mandado realizarnos el médico ;). Y en este caso nos detendremos en parámetros como el colesterol, los triglicéridos, la urea, el nivel de proteínas totales y la glucosa. Por supuesto, existen más parámetros, pero he seleccionado estos por la frecuencia en la que soléis consultarlos en la Farmacia.

Nuestras células están formadas básicamente por glúcidos, proteínas y lípidos. El organismo va descomponiendo los alimentos que ingerimos en estos tres grandes grupos de sustancias. Los cuales sirven para la formación de las células, para controlar todo el entramado de reacciones químicas que se dan en nuestro interior y como no, para obtener esa energía necesaria para que nuestra “maquinaria” funcione ;). Pero esto no acaba ahí, todas esas funciones a su vez están controladas por las acciones de las vitaminas, los minerales y los oligoelementos. Y gracias a la interpretación de los resultados de nuestra analítica podremos obtener una gran cantidad de información acerca de todos ellos y sus productos intermedios y finales del metabolismo que nos permitirán saber cómo están funcionando nuestros órganos y si hay que llevar a cabo acciones para mejorar nuestro estado de salud, como por ejemplo cambiar hábitos dietéticos.

Empezamos con el colesterol. Seguro que os suena eso de Colesterol bueno (HDL), y colesterol malo (LDL). Bien, el colesterol “bueno” el HDL es el que ayuda a mantener nuestros vasos sanguíneos limpios de acumulaciones de grasas. Y el colesterol “malo” el LDL hace todo lo contrario, tapona nuestros vasos sanguíneos.  Además existe el VLDL que perjudica las paredes de nuestros vasos sanguíneos. Todo ello nos da lugar a los niveles de colesterol total.

Si tenemos unos niveles de colesterol total elevados, esto puede deberse a:

  1.  Alteración hereditaria del metabolismo lipídico (hipercolesterolemia)
  2. Alteraciones del metabolismo lipídico hereditarias o adquiridas (hiperlipidemia)
  3. Diabetes mal controlada
  4. Alguna patología crónica del hígado o vesícula biliar.
  5. El uso de anticonceptivos orales
  6. Hipotiroidismo
  7. Y los hábitos alimenticios inadecuados (excesos en nuestra dieta de grasas animales, alimentos procesados, etc…)

Si por el contrario, nuestros niveles de colesterol total están disminuidos, esto puede deberse a:

  1. Hipertiroidismo
  2. Sufrir alguna enfermedad hepática
  3. Infecciones intestinales crónicas
  4. Alimentación estricta baja en grasas
  5. Enfermedades de tipo canceroso en el tracto digestivo

Pero, debéis saber una cosa, son precisamente las proporciones de las lipoproteínas (HDL, LDL y VLDL) las que más importancia tienen a la hora de evaluar nuestro estado de salud. Más que las del valor total de colesterol que tengamos. Y os explico el motivo, el HDL, hemos dicho que era el “bueno”, y es porque impide que se depositen en las células acumulaciones de grasas. Sin embargo, en la otra cara de la moneda, está el LDL y VLDL que son los “malos”, porque acumulan la grasa en los vasos sanguíneos y favorecen la temida arteriosclerosis.

Y aquí enfatizamos, que si se tienen unos niveles de colesterol LDL (malo) elevados puede deberse a:

  1. Arteriosclerosis, elevado riesgo de infarto
  2. Tratamientos hormonales (anticonceptivos orales)
  3. Llevar una vida sedentaria
  4. Alimentación inadecuada
  5. Ser fumador/a
  6. Ser diabético mal controlado

Luego están los triglícéridos, los cuáles proporcionan el combustible que necesitan nuestras células. Éstos nunca van solos y os explico porque digo esto. Una elevada concentración de triglicéridos en la sangre unida a un bajo nivel de colesterol “bueno” HDL y a un nivel elevado de colesterol “malo” LDL es peligroso para nuestro corazón y nuestros vasos sanguíneos. Es decir, estos tres juntos en estas condiciones, son los que ponen en peligro nuestra salud.

¿Qué indica que tengamos niveles de triglicéridos demasiado elevados?. Esto puede deberse:

  1. Diabetes
  2. Enfermedades renales o hepáticas
  3. Hipotiroidismo
  4. Obesidad (bulimia)
  5. Disfunción metabólica congénita
  6. Alimentación muy rica en carbohidratos
  7. El uso de fármacos como corticoides o anticonceptivos orales
  8. Etc….

Y si por el contrario, tenemos niveles muy bajos de triglicéridos, puede deberse a:

  1. Hipertiroidismo
  2. Desnutrición causada por diarreas, enfermedades intestinales, etc….

Aquí hacemos una parada rápida, para comentar que las grasas no siempre son perjudiciales. Y que consumir a diario un tercio de ácidos grasos monoinsaturados, un tercio de poliinsaturados y un tercio de ácidos grasos saturados es una buena proporción.

Y ahora pasamos a las proteínas, el material más básico de nuestros tejidos y las cuales intervienen en todas las reacciones metabólicas que se suceden en nuestro organismo. Éstas provienen de las distintas combinaciones existentes entre 20 elementos básicos denominados aminoácidos. Las proteínas “saben hacer de todo” ;), sirven para generar tejido conjuntivo y para renovar y reparar las células cuando éstas más lo necesitan. En el plasma sanguíneo hay más de 100 profetínas diferentes que se encargan de administar los nutrientes, hormonas y oxígeno a las células y de porporcionanr fluidos a la sangre y los tejidos.

Cuando los valores de proteínas totales son demasiado altos (hiperproteinemia) puede deberse a:

  1. Cirrosis hepática
  2. Enfermedades infecciosas crónicas como malaria, tubercolosis o sífilis
  3. Pérdidas de fluidos a causa de diarrea, vómitos o disfunciones renales

Si por el contrario, los valores de proteínas totales son demasiado bajos (hipoproteinemia), entonces, puede ser debido a:

  1. Falta de anticuerpos (congénita o adquirida)
  2. Lesión hepática grave propducida por algún virus
  3. Alergia a los alimentos como la alergia a las proteínas de los cereales
  4. Enfermedades intestinales con diarreas cróncias y pérdida de proteínas en el intestino

Las proteínas son nuestras aliadas, eso está claro, pero ¡OJO!, cuando éstas son degradas en el metabolismo, ésto ocurre de forma fraccionada dando lugar primero a aminácidos y luego a amoníaco. Este último es muy tóxico, y si nuestro  hígado cumple con su trabajo y funciona correctamente, lo que hace es transformarlo de forma muy rápida en UREA, la cual es inofensiva para nuestro organismo.

Para que os hagáis una idea de lo que trabaja nuestro hígado, 3 gramos de proteína producen un gramo de urea, la cuál luego también dará trabajo a nuestros riñones, porque éstos serán los encargados de filtrarla y eliminarla a través de la orina. Por lo tanto, la concentración de urea que tengamos en sangre, va a depender de lo rica que sea nuestra alimentación en proteínas y del buen funcionamiento que tenga nuestro hígado y riñones.

Si los valores de urea en nuestra analítica salen demasiado altos, puede deberse a:

  1. Disfunción renal aguda
  2. Deshidratación
  3. Infección en la próstata
  4. Bloqueo de las vías urinarias
  5. Alimentación demasiado rica en proteínas
  6. etc…

Si por el contrario, los niveles son demasiado bajos, puede deberse a:

  1. Enfermedades hepáticas graves
  2. Alimentación pobre en proteínas (como los vegetarianos)

Y por último, la popular glucosa. La que casi todos sabemos las consecuencias de tener sus valores anormales. Y es que, para que el organismo pueda asimilar todos los carbohidratos que ingerimos a lo largo del día, éstos primero se fraccionan y después dan lugar de forma progesiva a la glucosa. Y aquí, en este proceso intervienen las glándulas salivares, el estómago y nuestro intestino delgado.

Si tenemos los valores muy elevados, (hiperglucemia), puede deberse a:

  1. Diabetes tipo I
  2. Diabetes tipo II
  3. Diabetes como consecuencia de enfermedades internas como infección crónica del páncreas, carcinoma pancreático
  4. Enfermedades de las glándulas suprarrenales
  5. Hemocromatosis
  6. Etc..

Si los niveles de azúcar en sangre son demasiado bajos (hipoglucemia), entonces puede deberse a:

  1. Lesión hepática grave, alcoholismo
  2. Enfermedades de estómago, intestino o hígado
  3. Anorexia
  4. Estrés
  5. Trastornos digestivos
  6. Etc….

Sin más, damos por finalizada la interpretación de la analítica. Por supuesto, como os he comentado antes, hay muchos más parámetros. Ya sabéis ante cualquier duda no dudéis en consultar a vuestro médico o en la Farmacia.

 

Feliz día!

 

Beatriz

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