Buenos días,

Sois muchos los que sufrís o hemos sufrido en alguna ocasión de Reflujo gastroesofágico. Siempre que llegan épocas en las que vamos a llevar a cabo excesos en nuestra alimentación, solemos recordarlo, porque algún que otro día, sufrimos sus inevitables síntomas teniendo que recurrir a buscar una solución para paliarlos, ¿pero, qué pasa con aquellas personas que lo sufren casi a diario?, o cuando llega el fin de semana y nos comemos esa irresistible pizza barbacoa, que llevamos toda la semana esperando 😉 o nos tomamos ese Gin Tonic que nos sabe a gloria ;). Para todos ell@s el post de hoy.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo gastroesofágico, es una afección en la cual los contenidos del estómago vuelven hacia atrás, cual cangrejos ;),  desde el estómago hacia el esófago (el conducto que va desde la boca hasta el estómago). Esto puede provocar la irritación del esófago y causar la molesta acidez gástrica entre otros síntomas.

Cuando comemos, el alimento pasa desde la garganta hasta el estómago a través del esófago y gracias a que poseemos un anillo de fibras musculares en la parte inferior del esófago se impide que el alimento deglutido vuelva a subir. A estas fibras musculares se les llama esfínter esofágico inferior (EEI). Os menciono estas fibras, porque cuando este anillo muscular no se cierra bien, los contenidos del estómago pueden volver hacia el esófago, lo que se denomina reflujo o reflujo gastroesofágico. El reflujo puede causar síntomas.

¿Qué factores de riesgo son los que aumentan su aparición?

Entre los factores de riesgo que aumentan la aparición de ese incómodo “ardor”, están:

  1. El tabaquismo. Todos aquellos que fumáis tenéis mayor predisposición a sufrirlo.
  2. Embarazadas. El aumento del volumen abdominal, unido a los cambios hormonales que producen una disminución del esfínter esogáfico inferior, pueden ser los responsables de que se sufra de reflujo gastroesofágico cuando se está esperando la llegada de nuestro retoño ;).
  3. Tener sobrepeso, la obesidad, hernias de hiato, y el consumo de alcohol entre otros.

 

Además, los síntomas también pueden ser causados por estar en tratamiento con ciertos medicamentos, como:

  1. Anticolinérgicos (por ejemplo, para el mareo)
  2. Broncodilatadores para el asma
  3. Bloqueadores de los canales del calcio para la hipertensión arterial
  4. Fármacos dopaminérgicos para el mal de Parkinson
  5. Progestágeno para el sangrado menstrual anormal o el control natal
  6. Sedantes para el insomnio o la ansiedad
  7. Antidepresivos tricíclicos

Estos son algunos de los fármacos que pueden causar reflujo gastroesofágico. Pero, ojo!, si los síntomas son muy frecuentes y difíciles de tratar con los tratamientos habituales para la acidez (que os comentaré más adelante), mi reomendación es que acudáis al médico para que valore si cambiarlo o ajustar la dosis. Pero NUNCA, lo suspendáis por vosotros mismos.

¿Qué síntomas produce el reflujo gastroesofágico?

Éste, cuando llega, nos avisa, y vaya que nos avisa! ;). Algunos de los incómodos síntomas que con más frecuencia producen el reflujo gastroesofágico y quienes lo sufrís, bien sabéis de lo que hablamos son:

  1. Sensación de que el alimento se queda “atrapado” detrás del esternón
  2. Pirosis (ardor)
  3. Afonía
  4. Carraspera
  5. Náuseas después de comer.

Los síntomas pueden empeorar cuando según la postura que adoptemos: al agacharnos, o por ejemplo cuando nos acostamos o tumbamos tras terminar una comida. Además, los síntomas se suelen agravar por la noche. Por lo tanto, si tenéis la suerte de poder disfrutar de esa siesta “typical Spanish” ;), tener la precaución de no tumbaros en el sofá nada más terminar de comer y dejar pasar unos minutos antes de disfrutar de dicho placer ;).

¿Qué tratamientos puedo encontrar para aliviar los síntomas?

Antes de tomar cualquier tratamiento farmacológico, nuestra recomendación es que probéis con cambios en el estilo de vida y con medidas físicas como elevación de la cabecera de la cama, reducción de peso, eliminar prendas apretadas, no levantar grandes pesos, evitar comidas muy abundantes, evitar tumbarse nada más terminar de comer, además de evitar el tabaco, café, alcohol, chocolate (lo siento por los apasionados a éste ;)) y otros alimentos que podáis asociar a un aumento de los síntomas.

Pero, como ya sabemos que el cumplimiento de estas medidas, puede ser muy dificultoso ;), y además éstas en ocasiones no son suficientes por si solas. En las Farmacias, encontraréis soluciones que puedan calmar esos incómodos e incluso incapacitantes síntomas.

El tratamiento farmacológico de los síntomas que no mejoran con las medidas anteriormente expuestas,  suele realizarse con tres tipos de fármacos, como si de los tres mosqueteros se trataran ;), éstos suelen ser: antiácidos (tipo Almax, Gaviscón, o cualquiera que os recomienden en la Farmacia), procinéticos o anti-H2 (ranitidina, etc..) a dosis bajas. El uso de procinéticos está justificado por su capacidad de aumentar la presión del esfínter esofágico inferior, favoreciendo la peristalsis del esófago y el vaciamiento gástrico.

Este tipo de tratamientos siempre será para aquellos casos donde no existen complicaciones, y siempre que hablemos de casos de enfermedad por reflujo leve. Ya que puede existir una esofagitis por reflujo, la cual es una complicación del reflujo gastroesofágico, donde según la gravedad de la misma, el médico decidirá una pauta de tratamiento u otra.  Por tanto, si los síntomas persisten y aumentan de intensidad, habrá que acudir siempre al médico ;).

Si más, deciros, que disfrutéis de estas fechas, de esas quedadas, cenas, comidas entre amigos, compañeros de trabajo, reencuentros universitarios, del colegio, y un largo etc…de momentos que nos llenan de recuerdos! ;).

Feliz día!

 

Beatriz

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