Buenos días,

Aquí, el que más o el que menos alguna vez, hemos tenido que hacer uso de los supositorios de glicerina para sacarnos de ese “apuro” ;), y ayudarnos a dar ese último empujón 😉 que ayude a aliviarnos. Pero, ¿os habéis preguntado alguna vez si os estáis poniendo bien el supositorio?. ¿Sabéis cuándo se debe usar el supositorio y cuándo no?, ¿durante cuánto tiempo podemos usarlo?. Hoy vamos a tratar de aclarar algunos de los misterios que esconden estos pequeños y frágiles “individuos” que tanto alivio proporcionan cuando más los necesitamos y que los podemos encontrar en blíster o como os gusta llamarlos: “esos del tarro” ;).

¿Qué son los supositorios de Glicerina?

Su principal componente es el conocido GLICEROL, un laxante estimulante cuya vía de administración es la RECTAL. Ojo!, se aplica por el recto, NUNCA POR LA BOCA. Puede parecer una obviedad pero hay que aclararlo para desterrar cualquier duda al respecto ;).

Los supositorios de glicerina, sirven o mejor dicho, están indicados ;), para aquellos casos en los que suframos un cuadro de estreñimiento transitorio y ocasional.

Es decir, siempre que se altere nuestra frecuencia habitual de “ir al baño” 😉 porque hemos cambiado hábitos dietéticos, porque nos hemos ido de viaje a las Maldivas de viaje de fin de carrera ;), porque estamos o hemos estado recientemente con algún tratamiento farmacológico (codeína, algunos antihipertensivos, antidepresivos, analgésicos, etc….) o porque vamos tan estresados que hasta lo reflejamos a la hora de ir al baño sin dedicarle el tiempo necesario ni darle la prioridad que se merece ;).

¿Cómo actúan los supositorios de glicerina?

Ese efecto laxante tan buscado y ansiado ;), cuando nos encontramos en una situación algo “comprometida” se consigue gracias a la gran capacidad que tiene el glicerol de ablandar las heces, que junto a una leve acción irritante local consigue estimular los movimientos de nuestro intestino.

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¿Cuándo no se deben usar los supositorios de glicerina?

Los supositorios de glicerina, aunque no os lo creáis no son “aptos para todos los públicos”. Y como todo medicamento merece su respeto ( aunque hay que decir, que son bastantes seguros). A pesar de todo, en los siguientes casos no se deben utilizar:

  1. Evidentemente, si somos alérgicos al glicerol o a cualquiera del resto de componentes que puedan contener.
  2. Si se tienen cólicos, náuseas, vómitos, retortijones o cualquier otro signo de apendicitis, obstrucción intestinal, enfermedades intestinales inflamatorias agudas o cuando tengamos cualquier tipo de dolor abdominal de origen desconocido.

Además se deben tener precauciones con su uso, si:

  1. Hay presencia de sangre en las heces
  2. Hay dolor que persiste
  3. Irritación
  4. MUY IMPORTANTE: Si padecéis alguna enfermedad grave, especialmente cardiovascular (relativa al corazón o los vasos sanguíneos) sólo debéis utilizarlo bajo un ESTRICTO CONTROL MÉDICO.

En estos casos, se debe suspender el tratamiento y acudir al médico para que valore.

¿Cuánto tiempo puedo utilizar los supositorios de glicerina?

Los supositorios de glicerina, NO SE DEBEN USAR durante un período superior a 7 días consecutivos. El uso prolongado y excesivo puede derivar en colón irritable. Por lo tanto, si los síntomas persisten y no se obtiene mejoría, no quedará más remedio que acudir al médico.

Entonces..¿Cuántos supositorios me puedo poner en un día? ¿Con qué frecuencia?

Ya sabéis que la posología, inclusive con los supositorios es cuestión del médico, él decide. Pero por norma general, es decir, lo más habitual, es que con un supositorio al día, sea suficiente para conseguir el efecto deseado. Otra cosa, es cómo lo apliquemos, y si le damos el tiempo suficiente al glicerol para que haga su efecto. Porque…debéis confesar, que en ocasiones, no se aguanta la “presión” y corremos veloces como podemos al baño, consiguiendo en muchos casos, expulsar únicamente el propio supositorio o lo que queda de él ;).

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Por eso es de vital importancia que sigáis las siguientes pautas o ritual ;), para aplicaros el supositorio y que la “experiencia” dentro de lo posible, sea satisfactoria:

1. En primer lugar, debemos lavarnos bien las manos

2. A continuación, lo sacaremos del envase justo antes de hacer uso del mismo, y manipulándolo lo mínimo posible (si lo mantenemos mucho tiempo en nuestras manos, se derretirá) lo introduciremos en el ano por el lado opuesto al que estás pensando ;), sí sí, justo por la parte plana, NO por la punta. (Lo sé, acabas de descubrir, que siempre te los has puesto de forma errónea ;)). Esto tiene una explicación. Cuando introducimos el supositorio, al quedar la parte de la punta hacia fuera, al contraerse al ano, lo que hace es empujar al supositorio con mayor facilidad hacia el interior. Es importante que lo introduzcamos lo máximo posible.

3. El siguiente paso será volver a lavarnos las manos, por nuestra higiene ;).

4. Por último, esperaremos sentados, reprimiendo la evacuación durante al menos 15 minutos (cuanto más consigamos reprimirla mejor). De esta forma aseguraremos que el glicerol tiene tiempo para llevar a cabo su efecto. En caso de nuestros más pequeños, les aguantaremos los muslos juntos durante el máximo tiempo posible.

Finalmente, y si seguimos lo pasos de forma correcta, sentiremos ese alivio tan ansiado ;).

Por último, comentaros sobre los supositorios de glicerina, que aunque no producen adicción como tal, si pueden crear cierta “dependencia”, al creer que sin él no podremos ir al baño. Para estos casos, lo mejor es acudir al médico.

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

 

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