Buenos días,

Siempre me han dicho que soy pura emoción, muy impulsiva y que me dejo llevar demasiado por mis emociones, que no puede ser que las cosas me afecten tanto, que no debo llevarlo todo al terreno personal, y un largo etc…donde siempre están presenten las EMOCIONES. ;). Esto unido a mi cabezonería (como buena manchega que soy ;)) y constancia, me han hecho en ocasiones acertar y en otras elegir el camino menos acertado. Pero de una manera u otra, siempre he aprendido ;).

Y sí, soy bastante emocional, y eso me gusta, y me gusta bastante a pesar de que pueda parecer un obstáculo para según que cosas. Siempre trato de sacarle la utilidad a esa emocionalidad y de aplicarla en mi día a día de la mejor manera que puedo. Y gracias a ella, he conseguido o estoy casi casi convencida de que he logrado ;), transformarla en una herramienta muy valiosa en mi profesión. Al menos yo le doy mucho valor. Inclusive, pienso, que en parte, mi profesión me gusta tanto por ese carácter que tengo, donde la implicación emocional está tan presente.

Además, no lo puedo evitar, y de cada experiencia ya sea académica o personal siempre extraigo el aprendizaje emocional que me ha aportado. Y no lo hago conscientemente, es algo que forma parte de mí. Es por eso, que dándole vueltas a la cabeza, y tras los años de experiencia en el mostrador, tratando con tanta gente, tan diferente, y casi siempre con problemas de salud (entendiéndose como tal, desde una enfermedad grave, hasta una inseguridad emocional provocada por un problema aparentemente menor), me he dado cuenta que esa implicación EMOCIONAL, llamándose en este contexto EMPATÍA es clave para el éxito profesional y en la relación con vosotros nuestros pacientes.

Corregirme si me equivoco, vosotros, nuestros pacientes. Pero detecto que en muchas ocasiones cuando acudís a la Farmacia porque buscáis una solución o alivio a vuestro estado de salud, no sólo buscáis un producto o medicamento que llevaros, ya ni siquiera el consejo (que también), si no que buscáis o que si lo recibís eso os ayuda mucho, una muestra de empatía, de “te entiendo porque me pongo en tu lugar”, puede ser a través de una mueca, de una sonrisa, una mirada cómplice…. algo que os reconforte, y que no os haga sentiros solos en vuestra Enfermedad o problema que os preocupa en ese momento.

Resultado de imagen de empatía

Porque no hay “problemas menores”, con esto quiero decir, que cada uno le damos una importancia a lo que nosotros consideramos “un problema”, y desde los que acudís con una “calentura” en la boca y vuestro novi@ está a punto de llegar y no queréis recibirle así ;), hasta los que tenéis una seria enfermedad contra la que estáis luchando merecéis que tratemos “vuestro problema” de igual manera y que nuestra implicación en daros una solución o alivio a la misma sea la que esperáis. Está claro, que en algunas ocasiones podremos hacer más o menos, pero siempre tendréis una respuesta por nuestra parte.

Y me diréis, Bea, cada uno tiene su carácter, y no todo el mundo vale para implicarse de la misma forma. A los que penséis así, deciros, que estoy de acuerdo en parte. Pero igual que se trabajan otras áreas profesionales, ésta también se puede trabajar. Porque un factor común a la mayoría de los seres humanos es la EMOCIONALIDAD. Es cuestión de buscar ese punto que cada uno de nosotros tenemos y aplicarlo en nuestra profesión.

Creo que todos somos un poco “camaleones” en cuanto a nuestras emociones se refiere. Y que es una herramienta un tanto olvidada que es CLAVE para el éxito profesional y también personal. La clave está en pararse un poco a pensar en ella y reflexionar, cosa que no hacemos por varias creencias erróneas:

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  1. porque lo vemos como algo banal (primer error ;))
  2. porque pensamos que eso no os va a reportar nada (segundo error ;)).

 

¡Espero que reflexionéis acerca de ello! Y que cualquier sugerencia que tengáis al respecto me la hagáis llegar! 😉

 

Feliz Día!

 

 

Beatriz

 

 

 

 

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