Buenas tardes!

¿Sabíais que en las Farmacias os ayudamos a vivir más y mejor? Si, sí….no es un “farol” ;), aquí os cuento alguna cosas para que veáis que es verdad ;).

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Nuestra esperanza de vida ha cogido “carrerilla” ;), y cada vez aumenta más y más, algo que la mayoría de nosotros agradecemos, para seguir disfrutando de la vida y de todo lo bueno que nos da ;). Pero este aumento en la esperanza de vida, no debemos olvidar que se lo debemos en gran medida a los avances terapéuticos. Esos avances que nos ayudan a vivir más y mejor.

Por daros un dato, para que os hagáis una idea, en España el porcentaje de personas mayores de 65 años en el año 1991 era de un 13,8%, aumentando en el año 1996 al 15,3% y en el año 2000 llegaba al 16,5%. Actualmente ese porcentaje está alrededor del 18,4%, lo que traducido en números es la friolera cifra de 8.657.705 personas mayores de 65 años de un total de la población en España de 46.557.008. Cifra arriba, cifra abajo ;), la cuestión, es que…ese 18,4% de la población, es un trocito bien grande del pastel total ;), y que por lo tanto, hay que cuidarlo muy bien si queremos que siga creciendo y que nosotros acabemos formando parte de él.

El hecho de llegar a más edad, es toda una hazaña de la que muchos de nosotros nos sentimos entusiasmados, porque sabemos que tenemos más probabilidades de vivir más años, pero yo os pregunto, ¿vivir más y mejor? ó ¿vivir más?. La respuesta es muy evidente, lo sé, pero antes no se podía optar a vivir mejor, y en cambio ahora, con todos los recursos sanitarios y conocimientos de los que disponemos, podemos vivir más y mejor. Tan sólo, debemos hacer un uso correcto de los mismos y apoyarnos en los profesionales que están a nuestra/vuestra disposición para quien sabe, si algún día rozar la “inmortalidad” ;).

Ojala pudiésemos decir que cada vez somos más longevos porque llevamos un estilo de vida que nos favorece la prevención de ciertas enfermedades como la diabetes, algunos tipos de cáncer, la osteoporosis, etc….., pero la realidad, es que, inclusive en algunos casos en los que se realiza un “protocolo de vida” ;), para evitar a esas indeseadas enfermedades, la genética o los factores ambientales entre otros, nos hacen tarde o temprano, necesitar un tratamiento farmacoterapéutico que ayude a combatir, frenar, o “darle la mano” a estas enfermedades para mantenerlas bien quietas y que no se nos escape su control con las graves consecuencias que eso pueda tener para nuestra salud y por lo tanto para nuestra vida.

De hecho los mayores de 65 años consumen/consumís el 30% de los medicamentos. El 85% de los mayores de 65 años tomáis algún fármaco (de media 3 ó 4). Este mayor consumo se debe a ese aumento de la prescripción por parte de nuestros compañeros los médicos para tratar esas patologías que tienen tratamiento eficaz y que nos permiten mantener una calidad de vida aún sufriéndolas. Es decir, inevitablemente, nos visitáis a la Farmacia algo más de lo que os guastaría ;), pero eso sí, gracias a esas visitas conseguís paliar vuestros dolencias agudas, conseguís mantener a raya vuestras enfermedades crónicas, y conseguís lograr cierta calidad de vida en los casos más graves.

Pero hasta ahí bien, ¿verdad?. Que alivio proporciona, y que arropado se siente uno cuando ve que a pesar de sufrir una enfermedad crónica, tiene la certeza o cierta seguridad de que con su “pastillita” podrá seguir con su vida, sin que la enfermedad le ponga la “zancadilla”. Pero, mientras nos medicamos con nuestra “pastilla” de la tensión, del azúcar o del colesterol, los años van pasando y por desgracia conforme aumenta la edad, aumentan y se agravan los problemas terapéuticos por ineficacia o toxicidad. Y digo ineficacia, porque conforme nos hacemos mayores, hay un elevado porcentaje de ésta debido al incumplimiento farmacoterapéutico, bien porque no os queda claro como tomar vuestra medicación, o bien, porque aumentan los efectos adversos de los mismos, por las interacciones entre la medicación o por los inevitables cambios fisiológicos que se van produciendo en el organismo con el paso del tiempo (aumento de los niveles séricos y menor capacidad de compensación de los efectos farmacológicos entre otros).

Y es que, os cuento sólo algunas pinceladas de lo que fisiológicamente cambia nuestro cuerpo con el paso del tiempo y que de estar medicados o polimedicados (especialmente) deberemos tener en cuenta (los propios pacientes y familiares) para en caso necesario acudir al médico y llevar a cabo tantos reajustes de medicación como sean necesarios. Antes de nada, comentaros que esto es en términos generales, y que por supuesto cada fármaco es un “mundo” y no en todos los casos se cumple.

Hay varios aspectos (de los múltiples que exísten) que varían en “la maquinaria” que conforma nuestro organismo y que afectan o pueden afectar a la efectividad de nuestro tratamiento farmacoterapéutico y que debemos tener presentes:

  1. Absorción: Cuando nos hacemos mayores, se produce un aumento en el pH gástrico, un retraso en el vaciado gástrico y una disminución de la motilidad y del flujo sanguíneo intestinal que sugieren que pueda dar lugar a alteraciones en la absorción de ciertos fármacos (como la abosrción activa de hierro, calcio…).
  2. Excreción renal: Con el paso del tiempo nuestra función renal va disminuyendo, por lo que se deberá vigilar de cerca todos aquellos fármacos que se eliminen a través del mismo y tengan un índice terapéutico pequeño (hipoglucemiantes orales, digoxina, atenolol, etc…).
  3. Metabolismo: La masa y el flujo sanguíneo hepático están reducidos en relación con el peso que se tiene cuando uno se hace mayor, por lo que esto hace disminuir el metabolismo oxidativo mediante el CYP3A4 entre otros.
  4. La involución funcional, unido a la aparición de múltiples afecciones, altera nuestra sensibilidad a los fármacos cuando nos hacemos mayores, así como la respuesta compensadora a la acción de los mismos.
  5. Además la hipotensión postural se ve acentuada con la edad, por la disminución de la respuesta de los barorreceptores y de la respuesta vasomotora, lo que hace que se deba prestar especial atención a este hecho, ya que debido a él, pueden producirse caídas con las temidas roturas de cadera. Existen fármacos como los diuréticos, que pueden acentuar este efecto.

Y esto son tan sólo algunas pinceladas, por lo que la ADHESIÓN y el SEGUIMIENTO FARMACOTERAPÉUTICO son algunas de nuestras razones de ser. Porque cada día, desde las Farmacias, tratamos de asegurarnos y de generar cada vez más herramientas para facilitaros el éxito farmacoterapéutico y con ello poder VIVIR MÁS Y MEJOR ;).

Porque nuestra profesión sólo tiene sentido si logramos mejorar y ayudaros a mantener un buen estado de salud.

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

 

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