Buenos días,

Much@s de vosotros ya estáis preparándoos mentalmente para comenzar la operación “post Verano” donde pasadas las vacaciones, las cenas tardías;), y esos aperitivos suculentos váis a dar paso, a la temida dieta. Y hacer dieta, está muy bien, siempre que ésta sea equilibrada y que previamente se haya valorado la cantidad de peso que debéis perder.

El tema es, que hay otros tantos de vosotr@s que en lugar de hacer dieta, preferís utilizar alguna vía NO OFICIAL NI SALUDABLE para perder peso de la forma más cómoda y rápida posible. Para ello, os ponéis a rastrear internet, a preguntar a vecin@s, etc…para ver cuál es la última novedad y el último “grito” en cuanto a “pastillitas milagrosas” que te hacen adelgazar mucho en poco tiempo. Y es que vuestra mente es ocupada, por la palabra ADELGAZAR; perdiendo toda noción del RIESGO y el PELIGRO que corréis.

Y aquí entra el tema de hoy. La METFORMINA.

Este fármaco, bastante popular, pertenece a un grupo llamado bioguanidas, y se trata de un antihiperglucemiante, que no es lo mismo que hipoglucemiante, ya que no produce hipoglucemia (bajada de los niveles de azúcar), sino que reduce la hiperglucemia basal y pospandrial del diabético. No afecta a la secreción pancreática, pero no es activa en ausencia de insulina. Entre las acciones que produce destacan:

Cosas buenas de la Metformina cuando se usa bien 😉

La metformina, tomada cuando la necesitamos, con la prescripción previa del médico, es una gran aliada, no sólo por como ayuda a regular los niveles de nuestra glucosa cuando nos hemos convertido en diabéticos, sino, porque además, mejora el perfil dislipidémico al ser capaz de llegar a reudcir los triglicéridos, las VLDL y el LDL (colesterol malo), e inclusive, a veces, es capaz hasta de aumentar los niveles de HDL (colesterol bueno). Y, por si fuera poco, puede llegar a mejorar nuestro estado fibrinolítico y reducir la agregación plaquetaria.

¿Qué reacciones adversas tiene?

Prestar atención, porque aquí, está la clave. Dentro de las reacciones adversas más frecuentes de la metformina, están las gastrointestinales: ANOREXIA (es decir, reducción del apetito), naúseas, molestias abdominales y diarrea, que suelen aparecer en el 5-20% de los que la tomáis. Pero ¡ojo!, encender el pilotito rojo de vuestra cabeza, porque la reacción más grave, aunque hay que decir, que es raro que ocurra, es la ACIDOSIS LÁCTICA (acumulación de ácido láctico en el torrente sanguíneo). Ésta puede llegar a ser mortal cuando se administran dosis tóxicas o dosis normales pero se tiene INSUFICIENCIA RENAL, INSUFICIENCIA CARDÍACA, ENFERMEDAD HEPÁTICA, ALCOHOLISMO o en EMBARAZADAS; es decir, todas las situaciones en las que la alteración de nuestro metabolismo favorecen la producción de lactato.

Por su reacción adversa anorexígena, much@s de vosotr@s recurrís a ella para perder peso, además, como es tan económica, se convierte en vuestra aliada perfecta. Pero ¡CUIDADO!, porque ya habéis visto lo peligrosa que puede llegar a ser si no se usa de manera controlada.

Si queréis perder peso, acudir o bien a la Farmacia, a vuestro médico o a un dietista-nutricionista, que os ASESORE, pero NUNCA toméis Fármacos cuyos usos sólo están demostrados por “estudios experimentales y populares de vecinos, amigos y conocidos” ;).

Feliz día!

Beatriz

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