Buenos días!

Con motivo de la celebración del día mundial sin tabaco, toca hablar de él, el TABACO.

En la farmacia casi a diario se escucha la palabra fumar, y es que todos sabemos que es algo malo, pero ¿realmente sabemos el alcance y la consecuencias negativas de fumar?. Creo que viene bien, que de vez en cuando leamos sobre ello para no olvidarnos de él y tenerlo bien presente.

Y espero, que después de leer el post y ser conscientes de las escalofriantes cifras y consecuencias con las que juega este peligroso mal hábito seamos capaces de reflexionar más si cabe sobre él.

Prestar atención a las siguientes cifras, según datos de la OMS:

  1. El tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores.
  2. El tabaco mata cada año a casi 6 millones de personas, de las que más de 5 millones son consumidores del producto y más de 600.000 son no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno :(.
  3. Existen en el mundo MIL MILLONES DE FUMADORES.
  4. Casi el 80% de los mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos bajos o medios.
  5. De esos mil millones de fumadores aproximadamente 200 millones son mujeres, de las cuales 1.5 millones mueren al año debido al consumo de tabaco.

El tabaquismo, por si no lo sabías mata a más personas cada año que el VIH, el paludismo y la tuberculosis juntos. De continuar esta tendencia en el 2030 el consumo de tabaco podría cobrarse la vida de 8 millones de personas al año.

Veréis que hacerse adicto al tabaco es muy muy fácil, tan sólo cuestión de segundos :(.

¿Qué componentes tiene el tabaco?

El humo procedente del la combustión del tabaco, está compuesto por unas 4.000 sustancias diferentes, 69 de ellas altamente tóxicas y cancerígenas. 

La más conocida por todos, y causante de la dependencia física del fumador/a es la Nicotina. Al inhalar el humo del tabaco, la nicotina se absorbe muy rápidamente tanto en la mucosa de la boca (mucosa oral), como en los pulmones, desde donde pasa al aparato circulatorio distribuyéndose por todo el organismo.

En tan sólo 7 segundos llega al cerebro donde se une a los llamados receptores nicotínicos, produciendo un efecto placentero y gratificante para el fumador. Este es el mecanismo que desencadena la aparición de la dependencia del tabaco. Debido a esto, cuando un fumador deja de fumar, aparece el síndrome de abstinencia.

La nicotina por tanto, es la responsable de la adicción y el mantenimiento del hábito tabáquico. 

A través de la sangre la nicotina llega al hígado donde se transforma, dando lugar a diferentes compuestos (metabolitos), entre los que destaca la cotinina, que se caracteriza por permanecer durante bastantes horas en el organismo.

En tan sólo 20 segundos llega a las zonas más distantes de las extremidades inferiores. No existe ninguna otra droga que llegue con tanta rapidez al sistema nervioso: el máximo efecto en el menor tiempo.

La eliminación de la nicotina, se produce fundamentalmente a través de la orina. Tras el parto, durante la lactancia, la nicotina también se elimina a través de la leche materna. Esta circunstancia es muy importante por las posibles consecuencias que puede tener en el recién nacido.

La nicotina produce una serie de efectos en el organismo entre los que destacan:

  1. Incremento de la tensión arterial.
  2. Incremento de la frecuencia cardiaca (taquicardia).
  3. Incremento de la glucemia (azúcar en sangre).
  4. Incremento del movimiento intestinal.

El fumador ingiere entre 1 y 2 mg de nicotina por cigarrillo. En dosis altas (40-60 mg) causa la muerte en pocos minutos debido a un fallo respiratorio.

 

Por otro lado está el monóxido de carbono o CO, que es un gas tóxico que se desprende en la combustión del tabaco. En el caso de los cigarrillos la concentración de CO es mayor que cuando se utiliza puro o pipa, ya que al CO producido por la combustión del tabaco hay que añadir el  producido por la combustión de su papel de envoltura.

El CO se absorbe a nivel de los pulmones y pasa rápidamente al aparato circulatorio. Cuando llega a la sangre, se une a la hemoglobina sustituyendo al oxígeno. Esto hace que la sangre de las personas fumadoras esté menos oxigenada (hipoxemia), que la de las no fumadoras, y como consecuencia, que los diferentes tejidos y órganos del cuerpo estén menos oxigenados (hipoxia).

Cuando la hipoxia se produce en la pared de las arterias, se favorece la formación de depósitos de grasa formando placas de ateroma, y a nivel del corazón todo esto se traduce en la aparición de angina de pecho (dolor opresivo en el pecho por disminución de la irrigación del músculo cardiaco), e infarto de miocardio (muerte de las células de una zona del músculo cardiaco).

Cuando la futura madre fuma durante el embarazo, esta hipoxia hace que el feto se desarrolle con mayor dificultad. Como consecuencia, el peso del recién nacido es menor del esperado y la susceptibilidad a padecer enfermedades durante los primeros meses de vida aumenta.

Los agentes cancerígenos. Los cuales como su nombre indica son los responsables de la formación de los procesos cancerígenos en distintas localizaciones (pulmón, laringe, cavidad oral, vejiga, riñón, etc.). En los componentes del tabaco se han detectado al menos 69 cancerígenos, que se dividen en 7 clases de productos:

  1. Policarburos aromáticos.
  2. Compuestos heterocíclicos.
  3. Nitrosaminas.
  4. Aminas aromáticas.
  5. Aminas.
  6. Aldehídos.
  7. Hidrocarburos volátiles.
  8. Compuestos inorgánicos.

Los agentes cancerígenos del tabaco actúan en las diferentes fases de la carcinogénesis o proceso de transformación de las células normales en cancerosas.

 

Por último, no podemos dejarnos a las sustancias irritantes. Son las responsables de las patologías respiratorias (no cancerosas) relacionadas con el consumo de tabaco, que están englobadas bajo el término de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), donde se incluyen la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar.

La acción de las sustancias irritantes se produce por contacto directo del humo con las paredes del árbol respiratorio. Sobre las células mucosas (productoras de moco), las sustancias irritantes provocan una excesiva producción de moco que luego es difícil de expulsar, por lo que se precisan fuertes golpes de tos para eliminarlo (tos típica del fumador) y que poco a poco va dificultando la respiración.

Sobre las células ciliadas, cuya misión es movilizar el moco y las pequeñas partículas que puedan entrar a los pulmones, provoca una parálisis y posterior muerte de los filamentos, dificultándose cada vez más la expulsión de moco y de los agentes nocivos.

Los síntomas que el fumador presenta progresivamente como consecuencia de estas alteraciones son:

  1. Tos crónica irritativa, sin causa aparente.
  2. Expectoración o esputos, cada vez más abundantes.
  3. Disminución de la capacidad pulmonar.
  4. Infecciones respiratorias y otorrinolaringológicas de repetición.
  5. Insuficiencia respiratoria irreversible.

Podríamos seguir hablando del tabaco largo y tendido y mostrando muchos más datos que por desgracia en las estadísticas recogidas cada año son desalentadoras.

Por ello, os animo a tod@s aquell@s que queráis dejar de fumar a acudir a vuestra farmacia y solicitar ayuda, en muchas farmacias se están realizando terapias para la deshabituación tabáquica con ayuda de profesionales cualificados y con un gran éxito.

Además podéis encontrar los ya tradicionales métodos de apoyo que podemos ofreceros y dispensaros sin receta médica como los parches de nicotina, chicles, pastillas para chupar, etc…

Aquí os dejo el enlace de la página de Nicotinell donde encontraréis todas las presentaciones que posee la marca. En ella encontraréis diferentes presentaciones con diferentes sabores para todos los gustos.

¡No hay excusa para no dejar de fumar!

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Feliz día!

Beatriz

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