Buenas tardes,

Una situación muy frecuente en el mostrador de la Farmacia es la de: “Me duele mucho la muela, dame una caja de Rhodogil”. A lo que para darle algo de emoción ;), a veces, soléis venir un sábado por la mañana “suplicando” que el dentista hasta el lunes no está, que lo necesitáis porque es una locura estar todo el finde semana con ese dolor, que ya lo habéis tomado otras veces, etc, etc……

Y sí, es una locura pasar dolor, por supuesto que si, y trataremos de ayudaros a calmarlo, pero no dispensando un antibiótico sin receta médica. Eso NO.

Y ciento repetir tanto el NO, pero una vez más, aquí estoy, incansable y pesada como nunca, para decir, deciros, que el RHODOGIL SIN RECETA MÉDICA NO, ¿por qué? pues muy sencillo, porque se trata de una asociación de antibióticos, y como sabéis, NO SE DISPENSAN SIN RECETA MÉDICA, y volveréis a preguntar, ¿por qué? y aquí es donde yo me “recreo”, ;),porque me encanta explicar el motivo, porque me encanta que podáis llegar a entender, o mejor dicho a aprender la importancia del uso correcto de los medicamentos en general y en este caso de un antibiótico como el Rhodogil en particular. Por eso hoy, hablaremos sobre él.

¿Qué es el Rhodogil?

El Rhodogil, contiene en su composición una combinación de DOS antibióticos:

  1. Espiramicina: Este antibiótico se trata de un macrólido, y diréis, ¿un qué..? , pues bien, es el nombre que recibe el grupo de antibióticos al que pertenece, y del cual también forman parte la eritromicina o la azitromicina (quizás esos nombres os suenen más).
  2. Metronidazol: Este antibiótico pertenece al grupo de los Nitromidazoles, es muy activo frente a “bichitos” anaerobios y protozoos. Y algo importante es que tiene una gran biodisponibilidad oral.

La combinación de ambos se emplea en infecciones estomatológicas y genitales causados por todos los gérmenes que sean sensibles a los mismos. Es por eso, que es frecuente encontrarlo como pauta en tratamientos para infecciones bucales.

¿Qué precauciones hay que tener?

Si existe daño hepático, hay que evitar o limitar su uso.

Además en especial la ingesta de metronidazol puede hacer que la orina se tiña de rojo o marrón, algo que no siempre ocurre, pero que puede darse. Por lo que no hay que alarmarse si vamos al baño y de repente nuestra orina se ha tornado rojiza, no es magia, ;), es el rhodogil.

Por otro lado, se debe evitar el consumo de alcohol, y aquí, hay que tomárselo muy en serio, porque se puede producir, el denominado “efecto antabus”, es decir, si estamos en tratamiento con Rhodogil, y nos tomamos un par de copas de vino o una cerveza, puede que nos pongamos rojos, nos entre calor, calambres abdominales, vómitos y taquicardia entre otros efectos. Lo ideal, es terminar el tratamiento con Rhodogil, dejar pasar un día, y por último, tomarse esa refrescante cerveza o esa deliciosa copa de Rivera del Duero ;). Eso sí, siempre y cuando no lo tengamos contraindicado por cualquier otro problema o patología.

Si existe un tratamiento superior a los 7 días se deben llevar a cabo controles hematológicos por el riesgo de trombocitopenia asociada al consumo de metronidazol.

Y en todas aquellas personas que padezcan algún tipo de enfermedad del Sistema Nervioso Central se debe llevar especial precaución, ya que su consumo puede dar lugar a un empeoramiento de los síntomas.

Ah!!! y si necesitáis tomar un antiácido durante el tratamiento con Rhodogil, porque os habéis ido de comilona (recordad, para beber, pedir agua ;)), debéis saber que éstos disminuyen en un 14% la absorción del mismo, por lo que si podéis evitar su consumo conjunto mejor.

¿Se puede usar durante el embarazo y la lactancia?

NO. Ambos antibióticos, tanto la espiramicina como el metronidazol atraviesan la barrera placentaria, por lo tanto a no ser que un médico diga lo contrario, no se deben tomar durante el embarazo. Y lo mismo ocurre con la lactancia, ya que ambos se excretan a través de la leche materna por lo que se recomienda evitar su uso durante la lactancia materna.

En este tema, como siempre os digo, que el médico será el que tenga la última palabra. Él valorará los riesgos frente a los beneficios.

¿Cómo se toma Rhodogil?

Siempre será el médico quien paute una posología en función de las necesidades y estado del paciente. Pero, existe una posología habitual para los adultos, que es:

Adultos mayores de 15 años: de 4 a 6 comprimidos al día durante las comidas repartidos en 2-3 tomas y siempre con una duranción entre 6 y 10 días.

¿Cuáles son la reacciones adversas más frecuentes ?

Al tomar Rhodogil puede ser que tengas: alteración del gusto (sabor metálico), naúseas, vómitos, diarrea, boca seca, cefaleas, vértigo, confusión, temblor, vivisón borrosa, cambios en la visión del color, agranulocitosis, trombocitopenia, neutropenia, sofocos, urticaria, erupciones, prurito, etc, etc…..

Como véis, es un medicamento que “no tiene desperdicio”, aquí os he dejado sólo algunos datos, pero si queréis ampliar información sólo tenéis que pedirmélo o consultar a vuestro farmacéutico de confianza.

Lo que pretendo una vez más con el post, es CONCIENCIAROS sobre la importancia de usar con precaución ciertos medicamentos como es el caso del RHODOGIL.

Espero que tras su lectura, a nadie se le ocurra ir a la Farmacia a pedirlo sin la receta médica ;).

 

Feliz tarde! No os automediquéis, por favor! 😉

 

Beatriz

 

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