Buenos días!

Muchos piensan o pensáis, y alguna vez lo he comentado en algún post, que los Farmacéutic@s “@vivimos como reyes@”, en especial los que son Titulares de Farmacia. Si bien, es cierto, que hay ciertas diferencias entre el trabajo que desempeña el Titular de una Farmacia y un Adjunto, éstas no son tantas, y al final el trabajo que hay que realizar es de “aúpa” ;). Por supuesto, que la carga de trabajo se reparte entre todo el equipo ( y aquí se incluye al titular de la Farmacia, el cúal ya tiene bastante con conseguir superar el mes a mes) y todo lo que cuento en este post se extrapola también al resto de compañeros, auxiliares, técnicos y ayudantes.

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Es un post, para que vosotros nuestros pacientes, veáis que tenemos un día a día como el de cualquier otra persona, sin preferencias ni distinciones por nuestra profesión y por estar tras el mostrador de una Farmacia. Aquí podréis ver nuestra paciencia, entusiasmo, entrega y dedicación a una profesión, y por qué no, a un negocio, que trae consigo mucho sacrificio (en muchas ocasiones familiar) para sacarlo adelante ofreciendoos el mejor servicio.

Los Farmacéuticos nos levantamos como todo el mundo cuando suena el despertador ;), desayunamos, algunos hacemos nuestro ejercicio diario (aquí cada cual tiene sus hábitos como cualquier mortal ;)), nos duchamos, vestimos y nos disponemos a coger el medio de transporte que nos lleve hasta nuestra segunda casa ;). Algunos vamos en coche, otros van en transporte público, otros andando y otros tan sólo tienen que abrir una puerta o bajar unas escaleras porque viven justo encima o al lado de la Farmacia (sobre todo ocurre en las Farmacias Rurales).

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Al llegar a la Farmacia, el que abre, en muchas ocasiones y según la ubicación de la Farmacia suele encontrarse con “Pepe” o “Julia”, por supuesto jubilados ;), que suelen ir a primerísima hora antes de comenzar a hacer el resto de tareas que tienen que hacer, y entre lo primero siempre está ir a por sus medicinas. Eso sí, siempre con una sonrisa y esperando pacientemente a que pongamos en marcha los “motores” para poder atenderles.

Transcurre la mañana, todos los días entre risas, algua vez con algún llanto por algún incidente, siempre con agobios por no llegar a tiempo, y con la mente pensando: “en cuanto acabe esto, hago lo otro”. Recepcionando pedidos, atendiendo a delegados de laboratorios, probando un poco del último jarabe de fitoterapia que nos presentan para comprobar que el sabor es muy agradable 😉 y asegurar cuando nos preguntéis como sabe, el delicioso gusto que deja en la boca ;). Además la Farmacia está que no cabe un alfiler, porque han venido a hacer el taller de dermocosmética que os tiene a todas expectantes por aprender los pasos a seguir para mantener una piel radiante ;).

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Miramos el reloj, la Farmacia está llena (que alegría), pero es la hora de cerrar, para los que aún tengan horario partido, el estómago empieza a hacer sus ruidos correspondientes de que toca comer y reponer fuerzas para la tarde. Por lo que te dispones a bajar la persiana, cuando escuchas gritos de: “espera, espera” es Una joven que viene corriendo con receta en mano, a lo que sutilmente, cuando entra, entran otras 3 personas más que estaban hablando en la puerta ;). No pasa nada, con ESA SONRISA que nos caracteriza, os atendemos encantados, os damos vuestros REMEDIOS ;), y todos tan felices. Ahora sí, nos despojamos de los uniformes (último modelo, colorido y favorecedor ;)) y salimos para volver a casa pensando en poner los pies en alto, porque estamos molidos del ajetreo de la mañana. Pero cuando estas entrando en el coche, llega Julia, (si la misma que nos estaba esperando a primera hora ;)) diciéndonos que no se aclara con la medicación nueva, que no se acuerda de si le hemos dicho cada 12h o cada 8h. Entonces se lo explicas, te cuenta que hay que ver, lo maja que eres, lo que va a comer, que su hijo viene a verla dentro de unos días y un largo etc…..que hace que llegues a casa casi una hora después de lo previsto. Eso si no tienes que ir al cole a por los niños, a lo cual ya llegas tarde y cuando te ven te reciben con cara de pocos amigos (porque claro, ellos que van a entender que Julia necesitaba que le explicaran lo de su medicación y que le escucharan ;).)

Pero la sonrisa no la perdemos! ;); y menos mal que dejaste la comida preparada el día anterior. Te dispones a comer; con suerte y dependiendo del tiempo empleado en el desplazamiento a la Farmacia (aquí la Farmacia Rural es la estrella ;)), puedes estirar un poco las piernas en el sofá e incluso darte una cabezadita porque la tarde se presenta “intensa” ;).

Llega la hora, vuelves a la Farmacia, en muchas ocasiones se repite la jugada de la apertura, con alguien esperando en la puerta (en este caso no es Julia ni Pepe, para ellos la tarde es sagrada, y no se pierden el programa de Juan y Medio ;)). Abres la persiana mientras terminas de colocarte bien el uniforme y comienza la “fiesta” ;).

Resultado de imagen de cola en la puerta de la farmacia

Entre tanto ajetreo revisas el stock para asegurar que todos los encargos se queden listos para el día siguiente, te “peleas” con algún almacén para que te consigan las vitaminas que te han pedido y reclamas la fórmula que tendría que haber llegado hacía dos días. De repente se escucha un ruido tremendo, sales, y ha sido el hijo de Encarna que ha tirado una fila de potitos al suelo (sin comentarios), pero seguimos SONRIENDO ;). Aquí no ha pasado nada, que nadie se corte, lo limpiamos y seguimos, aunque sea con olor a pollo con verduras y lenguado con guisantes ;). Entre tanto, viene Antonio, (cliente que siempre viene a tomarse la tensión y que luego nos obsequia con bombones y demás dulces ;)), estás tomándole la tensión, y al levantar la cabeza, ves a tres personas más esperando para ello, que te dicen: “Ayyy…llevo mucho tiempo sin tomármela, y ya que estoy aquí” ;), por lo que de ahí hasta el cierre estás tomando tensiones con las explicaciones pertienentes y recomendaciones ;).

Resultado de imagen de cola para tomar la tensión en la farmacia

Y por supuesto, al cerrar la persiana, volvemos a hacer un repaso de que todos los pedidos, encargos y demás estarán listos para cuando volváis, teniendo en algunos casos, que ir a la Farmacia vecina a por algún medicamento que no conseguirmos y que justo ellos tienen para que vosotros, nuestros pacientes no os quedéis sin él.

Finalmente nos vamos a casa con la mente “medio en blanco”  y los deberes hechos, miras el reloj y son las 9 y media de la noche, hay que hacer cenas, baños e irse a dormir. ;).

Como véis, una vida como la de cualquier otra persona trabajadora (me dejo muchas cosas, pero daría para varios posts ;)), con las peculiaridades de la profesión y con un horario nada definido, donde vosotros sois lo primero.

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

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