Buenos días,

Una práctica habitual por much@s papás, abuel@s, vecin@s, familiares, y personas de un círculo cerrado y de cierto grado de confianza, es mandar al pequeño o la pequeña ágil y deseos@ de que le manden a hacer recados a por las medicinas a la Farmacia, especialmente en barrios y pueblos donde “todo el mundo se conoce”.

Resultado de imagen de pueblos donde todos se conocen

No es raro ver, como entran por la Farmacia los más pequeños de la casa (me estoy refiriendo a edades sobre los 8 y 10 años, inclusive a veces más jóvenes), con todo lo necesario en mano, y que al llegar al mostrador, apoyando todo el kit necesario: monedero que por el diseño se sabe si es de la abuela o de la madre, o en su defecto el dinero empuñado como si de su mayor tesoro se tratara, receta en mano junto a la tarjeta sanitaria, y en muchas ocasiones papelito con la lista o el nombre del medicamento del que están encargados “custodiar” hasta su destinatario.

Al dirigirse a nosotros cuando les preguntamos que necesitan, ellos cual “robots” y de carrerilla nos trasladan el mensaje con puntos y comas: “Quiero esto, y me ha dicho mi abuela que de estas que me ha marcado en círculo, me des las de la caja blanca y roja”.

Resultado de imagen de pastillas

Pero, como si de un detector corporal se tratase, y tras esperar por si seguidamente entra algún adulto acompañándole, se me enciende una “alarma” en mi cerebro que me advierte: “MENOR CUYO OBJETIVO ES LLEVARSE MEDICINAS SIN LA COMPAÑÍA DEL ADULTO”.

Y aquí se genera el problema, porque a los más pequeños de la casa, con esa increíble imaginación que tienen y en muchos casos aún un sentido del peligro sin desarrollar del todo, NO SE LES DEBE DAR ACCESO A LOS MEDICAMENTOS. Ellos, no saben al potencial peligro al que se exponen y en muchos casos, les puede hacer hasta gracia el imitar lo que hacen sus referentes y decidirse a abrir una de esas cajas y proceder a tomarse una de esas pastillitas o “caramelos” que toma la abuela.

Además, no sabemos si al salir por la Farmacia hay algún amiguito o amiguita esperándole para hacer la “trastada” del día, y llevar a cabo el nuevo plan que han estado mascando durante días, y que puede estar relacionado con el uso indebido de los medicamentos.

Por todos es sabido, que en todas y cada una de las cajas de los medicamentos aparece un CLARO MENSAJE: MANTENER FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS, por lo que si en casa lleváis precaución para que no accedan a ellos, ¿por qué los envíais a la Farmacia a por ellos?. Siento deciros, para los que lleváis a cabo esta práctica 😉 (vamos a tomárnoslo con humor), que NO DEBÉIS HACERLO, más que nada, porque probablente recibirán una negativa a dispensárselos cuando lleguen al mostrador, o les pediremos que vuelvan más tarde con vosotros mientras nosotros preparamos la medicación.

Da igual que el niño o la niña sean muy maduros y entiendan que son medicinas de mayores, da igual que lo hayan hecho otras veces y estén acostumbrados, da igual que lo conozcamos porque es el hijo o la hija de alguien conocido, da igual que sea incluso la propia medicación del niño, SIN UN ADULTO, los niños no deben tener la opción de poder MANIPULAR LOS MEDICAMENTOS. SON NIÑOS y todos sabemos lo que ello supone, sí, que en cualquier momento NOS PODEMOS LLEVAR UNA SORPRESA, y nada agradable en estos casos, donde se les está facilitando el acceso a sustancias potencialmente peligrosas para ellos.

Resultado de imagen de sorpresas desagradables

Por lo tanto, ya sabéis: PRECAUCIÓN!!! ;), y si queréis enviar a vuestros más pequeños a la Farmacia solitos, que sea a por su cajita de redoxitos o a por los caramelos de mentol del abuelo ;).

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

 

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