Buenos días,

Estáis en casa, y os sobreviene un dolor aquí, o allá, o estáis en plena comida con los amigos, a los que habéis invitado porque llevábais meses sin verles y uno de ellos, os dice: “¿No tendrás algo por ahí para el dolor, es que no puedo más, y como lo deje, luego le cuesta mucho irse..”. O un domingo que nos hemos ofrecido a la familia a que hoy haríamos nosotros la paella y vienen todos a casa a comer, y la abuela dice: “Ayyy…nene, dame algo, que me duele mucho la cadera y no aguanto más..”. Éstas, y otras muchas situaciones, son muy cotidianas, y cuando se nos presentan, en “nuestra mente más clínica” ;), aparecen dos palabras acompañadas de sus correspondientes signos de interrogación: ¿IBUPROFENO O PARACETAMOL?, esa es la cuestión ;).

Y para salir de dudas, hoy veremos cuando es más recomendable tomar paracetamol y cuando ibuprofeno, y en qué casos está contraindicado tomar ambos medicamentos que forman parte de nuestras vidas.

IBRUPROFENO

Empezaremos con el Ibuprofeno. Éste es polifacético ;), y es capaz de llevar a cabo varias acciones:

Acción analgésica: Esta acción es de intesidad moderada o media, sobre todo si la comparamos con la acción de los opioides, pero frente a éstos presenta la ventaja de no alterar la percepción. Es útil en dolores de tipo: ARTICULARES, DENTALES, MUSCULARES Y CEFALEAS DE DIVERSA ETIOLOGÍA, INCLUIDAS LAS FORMAS MÁS MODERADAS DE MIGRAÑA. Además, en dosis suficientemente elevadas son también eficaces en dolores postoperatorios y postraumáticos, ciertos cólicos (p.ej. renales) y dolores de origen canceroso en sus primeras etapas.

Acción antitérmica: El ibuprofeno, posee esta acción, aunque personalmente, ante cuadros de fiebre elevados, siempre recomiendo como primera elección el paracetamol.

Acción antiinflamatoria: La capacidad del ibuprofeno para reducir la inflamación es variable si bien, en general, es más eficaz frente a una inflamación aguda que crónica, dependerá del tipo de proceso inflamatorio, porque en el caso de la artritis reumatoide puede resultar eficaz siempre que el dolor sea moderado, ya que es incapaz de controlar el curso progresivo de la enfermedad.

Acción uricosúrica: En el caso del ibuprofeno, es de utilidad para el tratamiento del ataque agudo de gota, en el cual, a dosis altas, tiene una marcada acción analgésica y antiinflamatoria. Pero en este caso, serían de elección otros AINES como la fenilbutazona o el salicilato.

Las reacciones adversas más frecuentes del ibuprofeno son:

A nivel gastrointestinal, daña la mucosa gastroduodenal: contraindicados en personas que tengan úlcera gastroduodenal.

Reducción de la función renal: En una persona sana, en la que su riñón no presenta ninguna anomalía en su funcionamiento, se puede tomar sin problema, pero en personas mayores que están en tratamientos con diuréticos o IECA está contraindicado, ya que de lo contrario, existe el riesgo de sufrir nefropatías de carácter agudo, como el síndrome nefrótico, nefritis intersticial, etc..

Retención de agua, sodio y potasio: Es otro efecto renal muy común que produce la toma de ibuprofeno. Se manifiesta con la aparición de edema. Esto nos lleva a tener especial cuidado con el ibuprofeno en todas aquellas personas que estéis tomando medicación para la hipertensión o las personas que padezcáis insuficiencia cardíaca. Además si os encontráis con un tratamiento con furosemida debéis saber que el ibuprofeno reduce su acción diurética.

Reacciones de hipersensibilidad: rinitis alérgicas, erupciones, urticaria, hipotensión y en casos más graves shock anafiláctico. OJO!, hay más personas de las que os imagináis con alergia al ibuprofeno y los AINES, por lo tanto, si no estáis seguros o la persona no está segura de no poseer alergia al mismo, nunca se debe tomar ni recomendar.

Embarazo y lactancia:

El uso de ibuprofeno está contraindicado en el embarazo porque puede cerrar el ductus arteriosus, producir hipertensión pulmonar, retrasar el parto y prolongar el embarazo. Pero, si es compatible con la lactancia, ya que se excreta, pero la cantidad de ibuprofeno en la leche no es detectable a dosis terapéuticas que no superen el 1,6g/día.

PARACETAMOL

El paracetamol posee una eficacia antitérmica y analgésica muy significativa, pero es menos eficaz en dolores de origen inflamatorio. Por lo tanto, si el origen del dolor es de tipo inflamatorio, será de elección el ibuprofeno, y en caso contrario el paracetamol. Por otro lado, para el tratamiento de la fiebre, si ésta es muy elevada, recomiendo personalmente elegir paracetamol como primera opción. También es de utilidad en el tratamiento de la artrosis moderada, pero NO en la ARTRITIS, ¡¡¡ojo!!!, no confundirlo.

Se absorbe de forma rápida y casi por completo en el intestino delgado y su velocidad de abosricón dependerá de la velocidad de vaciado gástrico. Se distribuye de forma casi uniforme en los tejidos y líquidos orgánicos.

Se metaboliza principalmente en el hígado (en un 95%).

Las reacciones adversas más frecuentes del paracetamol son:

A dosis terapéuticas, el paracetamol es posiblemente uno de los analgésicos más seguros, siendo muy baja la incidencia de reacciones adversas. En algunos casos, con dosis diarias por encima de los 2gramos se pueden apreciar ligeros aumentos de enzimas hepáticas sin ictericia, de tipo reversible. Con dosis superiores puede aparecer desorientación o mareo.

Está contraindicado el uso de paracetamol en insuficiencia hepática grave.

Embarazo y lactancia:

A dosis terapéuticas y durante periodos cortos es seguro. También compatible con la lactancia materna, recomendando tomarlo, después de las tomas.

Espero que os sirva de ayuda, para “dar en la diana” cuando tengáis dudas acerca de usar paracetamol o ibuprofeno.

¡Ya sabéis que no os debéis automedicar! ;).

 

Feliz día!

 

 

Beatriz

 

 

 

 

 

 

 

 

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