Buenos días,

Como es la mente, y que poder tiene en ciertas situaciones, cuando estamos convencidos de cualquier pensamiento o creemos firmemente en algo. Tal vez, si pudiésemos controlarla al completo, podríamos entrar en un estado total de consciencia de todo lo que hacemos y dejamos de hacer, y disfrutar más de cada instante que vivimos, pero no sé si eso es posible. Lo que si sé, es que conseguir un estado de plena consciencia con el ajetreado mundo que nos rodea y del que nos rodeamos, donde queremos todo ya, casi sin pensar, va a ser muy difícil, aunque eso sí, No será imposible, siempre que nos lo propongamos ;).

Y empiezo hablando de la mente, de sus “superpoderes” 😉 y control sobre nosotros, porque hoy vamos a hablar del efecto placebo, el cuál está muy relacionado con este tema. Y a la ciencia que no se le escapa nada, hace uso de esa parte de nuestro cerebro, para ayudarnos de manera indirecta en nuestra salud.

Resultado de imagen de efecto placebo

Antes de nada debéis saber que no todas las personas respondemos igual ante un tratamiento con placebo, y esto se debe a factores psicológicos y biológicos diferentes. Además a finales del año 2013, salió una noticia en el ABC, (a la cual os dejo el enlace), donde un estudio publicado por Plos One reveló que también podrían inlfuir en esta respuesta factores genéticos.

Pero, en términos generales, y para que todos nos entendamos ¿Qué es el efecto Placebo?

Muchos diréis, esa pastilla que te dan, que no hace NADA. Pero no es del todo cierto, veréis:

El efecto placebo es aquel fenómeno, por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar gracias a un tratamiento con una sustancia inocua, es decir, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de los síntomas o la enfermedad. La explicación fisiológica para este fenómeno sería la estimulación de una zona específica del cerebro que daría como resultado la mejoría del cuadro sintomático del paciente. Es decir: el propio paciente puede autosugestionarse por la sensación de ser tratado o por esa esperanza de mejorar o ser curado. Resultado de ello, puede ser su mejoría o incluso facilitar su total recuperación. Este fenómeno, como os he comentado antes, no funciona con la misma eficacia ni en todas las personas ni con todas las enfermedades.

Seguro que habéis oído hablar de los ensayos clínicos, aquellos que se realizan para validar el uso de los medicamentos y tratamientos para cualquier enfermedad, trastorno o dolencia, pues bien, estos estudios utilizan los comentados placebos. De esta forma, se puede controlar cuando los síntomas mejoran mediante este fenómeno y analizar adecuadamente la eficacia del tratamiento. Con lo cual, el placebo, es de gran utilidad en MEDICINA, y no hay que subestimarlo. Cuando un tratamiento no funciona significativamente mejor que el placebo, se considera ineficaz e inadecuado para dicha enfermedad y no puede recetarse. Además del uso de placebos, los estudios científicos utilizan estrategias denominadas de doble y triple ciego que impiden que el investigador pueda saber si el tratamiento que receta es placebo o no. De esta forma, se impide que los investigadores evalúen la mejoría de forma subjetiva y condicionada por sus prejuicios.

Resultado de imagen de ensayos clínicos doble y triple ciego

Y como muchos hallazgos en la medicina, la casualidad es un factor más, y  el efecto placebo también fue por un acontecimiento casual. Este sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, donde el anestesista Henry Beecher iba a llevar a cabo una operación a un soldado herido, pero no disponía de morfina. Fué entonces, cuando una enfermera decidió inyectarle una solución salina para hacerle creer que se trataba de un calmante que le ayudaría a soportar el dolor de la intervención. Esto hizo, que aquel valiente soldado, se tranquilizara y soportara la operación sin entrar en shock por el tremendo dolor que suponía. Fue a partir de ahí, donde comenzaron a realizarse experimentos.

¿Y sabías qué?

Para conseguir que el efecto placebo tenga éxito, cuenta hasta el más minimo detalle, y me refiero, al color de la pastilla, el tamaño y la forma, así como, la caja de la que se vaya a extraer, la explicación previa del médico de como va a actuar ese “fármaco” en su organismo. También cuenta la cantidad, si nos vamos a tomar uno o varios comprimidos del “compuesto”, incluso, en algunos estudios hasta el precio del “medicamento” puede influir de forma positiva en la mejoría de ciertos síntomas.

 

Como véis, no hay trampa ni cartón. La mente, nuestra mente, tú mente, juega un papel muy importante en la recuperación o el proceso de mejora en ciertas enfermedades. Queda mucho por descifrar de este “enigma”, sobre todo tratándose de temas científicos, donde siempre se busca la explicación y el por qué de cada paso que se va dando. Pero la mente, me da a mí, que se nos escapa hasta a las mentes más brillantes de la ciencia ;).

 

Feliz día!

 

Beatriz

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