Buenas tardes,

Me acabo de enterar, que hoy es el Blue Monday, un nombre que han querido hacerlo así como algo “elegante”, pero que su significado es “el día más deprimente del año”, y os preguntaréis, (igual que lo he hecho yo), ¿por qué?, ¿quién lo ha dicho? ¿qué me lo demuestren? ;).

Resultado de imagen de blue monday

Digo yo, que cada uno decidirá cuál es su día más deprimente del año, si es que lo tenemos, ¿no? ;). Por lo que he leído, todo empezó en el año 2005 por una campaña de Marketing de una agencia de viajes, que sacaron hasta una fórmula para intentar demostrarlo. Algo en lo que no confío mucho. Pero ya que hoy nos han querido convencer de que es el día más deprimente del año, vamos a aprovechar para hablar de la depresión y algunas de las opciones farmacológicas que existen para tratarla.

La Depresión es un tema serio, quién lo sufre, bien sabe, que es algo difícil de superar (pero no imposible ;)).

La Depresión es una enfermedad mental cuya prevalencia se estima entre el 3 y el 5% y que, a lo largo de la vida, puede afectar entre un 10 y un 20% de las población adulta, con un riesgo de 2 a 3 veces mayor en mujeres que en hombres. En la depresión predominan una serie de síntomas, como pérdida de interés por las actividades usuales, fatiga, sentimientos de inutilidad, falta de concentración, deseos de morir, pérdida de apetito o de peso, insomnio, agitación o retraso psicomotor, etc.; acompañados de somatizaciones más o menos pronunciadas.

Toda o parte de esta sintomatología depresiva forma parte, evidentemente, de manera más  menos itensa, de las fluctuaciones de humor propias de cualquier individuo. No os penséis ahora que estáis depresivos si perdeis el apetito o algún día puntual tenéis una sensación de tristeza mayor. Sin embargo, cuando varios de estos síntomas se mantienen presentes de forma constante, la depresión debe ser tratada. El aumento de pacientes con depresión es continuo de varios años a esta parte. En general, se estima que cerca del 90% de los pacientes depresivos jamás acuden al médico y por consiguiente no pueder ser diagnosticados y mucho menos tratados. Del restante 10 a 12%, la gran mayoría son tratados por un médico general, representando un porcentaje muy bajo los que alguna vez en su vida acuden al psiquiatra.

¿Qué tratamientos farmacológicos antidepresivos existen?

No quiero enredarme mucho en el tema, por eso os dejaré una breve clasificación comentándoos brevemente algunos de los grupos que existen, y si estáis interesados en que profundice, puedo ampliaros la información en algún otro post, donde nos podemos adentrar en el mundo de los antidepresivos ;).

Como os digo, hay más grupos de antidepresivos, pero os voy a comentar los 3 más populares, aunque uno de ellos ya está prácticamente en desuso por su graves efectos secundarios:

– Los antidepresivos triclíclicos: constituyen un grupo de fármacos de acción central, capaces de aumentar la concentración de aminas neurotransmisoras en las sinapsis por diversos mecanismos. Son los antidepresivos más conocidos (y más efectivos) y el patrón con el que se compara la eficacia de otros grupos de antidepresivos. Su mayor inconveniente es que causan muchos efectos secundarios, especialmente en los más ancianos. Hoy en día están indicados en trastornos depresivos mayores con melancolía y cuando otros antidepresivos no son eficaces. Un ejemplo de ellos, sería la amitriptilina conocida comercialmente como Tryptizol.

-Los Inhibidores selectivos de la recaptación de aminas (NE, 5HT) (ISRS) (IRNA), se les conoce también como antidepresivos de “tercera generación”; eficaces y con pocos efectos secundarios (el incremento del peso es menor, baja letalidad por sobredosis, no potencian los efectos del alcohol, baja cardiotoxicidad, etc..). Digamos que son los antidepresivos estrella por el momento. Hoy en día se consideran de primera elección en sus indicaciones. Su coste es mayor que el de los antidepresivos tricíclicos. Y el efecto antidepresivo suele tardar entre 2 y 4 semanas en aparecer. Se suelen usar en trastornos depresivos, obsesivos-compulsivos, de pánico, de ansiedad generalizada, fobias, fobia social, bulimia nerviosa y trastorno de estrés postraumático. Un ejemplo de ellos, sería la fluoxetina y paroxetina entre otros.

– Inhibidores no selectivos e irreversibles de la monoaminooxidasa (IMAO): La eficacia de este grupo es comparable a la de los antidepresivos tricíclicos, pero hay subgrupos de pacientes que responden mejor a ellos, como los que padecen la llamada “depresión atípica) o la acompañada de ansiedad intensa o fobias. Se usan también en depresiones resistentes a otros antidepresivos. Los IMAOS tradicionales son inhibidores inespecíficos e irreversibles de la MAO. Hoy en día se han desarrollado inhibidores selectivos y reversibles de la MAO, que presentan menores riesgos cardiovasculaes (aunque en ocasiones, no son tan efectivos como los irresversibles). La capacidad de los IMAO de inhibir de forma total y no selectiva la MAO, favorece la acumulación en el organismo de aminas vasopresoras exógenas, pudiendo aparecer una crisis hipertensiva con el consumo de algunos medicamentos o alimentos ricos en tiramina como el queso. La frecuencia y gravedad del fenómeno es menor de lo que se creía anteriormente.(Ej: Niamid, parnate). En este caso, los comento para que los conozcáis, pero este grupo actualmente es de segunda línea, es decir, no suelen usarse por los efectos adversos tan graves que presentan. De hecho en la actualidad es necesario importarlos.

 

Ya sabeís, que si estáis interesados en profundizar en algún grupo o que os amplie información, ya sabéis donde estoy ;).

Espero que paséis una feliz tarde, a pesar de que se empeñen en que no lo hagamos ;).

 

 

Beatriz

 

A %d blogueros les gusta esto: