Buenos días,

Seguimos enriqueciéndonos de la cultura farmacéutica y hoy hacemos la segunda parte de las formas farmacéuticas, que aunque siempre dicen, que segundas partes nunca fueron buenas, en este caso el dicho no se cumple ;).

Hoy es el turno de las formas farmacéuticas de aplicación tópica. Las formas tópicas son las más empleadas en Dermatología y se aplican directamente sobre la piel. El motivo de este post, es para que cuando acudáis a la Farmacia, y nos digáis la mítica frase ;): “Dame alguna crema para….” ;), sepáis que hay mucho más allá de la CREMA ;).

Resultado de imagen de aplicación tópica

Estas formas farmacéuticas se pueden agrupar en: Líquidas, semisólidas, sólidas, o sistemas transdérmicos. Ahora toca ponerse técnicos para ver cada una de ellas y a su vez, lo que engloban.

Líquidas: Suelen ser soluciones, suspensiones o emulsiones que se administran sobre la piel para obtener una acción sistémica (general), local o protectora. Dentro de las formas líquidas encontramos:

  1. Lociones: Son preparaciones líquidas que tienen uno o varios principios activos en un vehículo adecuado, generalmente de sólidos en un medio acuoso. Se pueden administrar con o sin fricción.
  2. Soluciones:Son, al igual que la lociones, preparaciones líquidas en forma de solución como su nombre indica, generalmente acuosas o hidroalcohólicas. Entre estas dos la diferencia es poca, pero las soluciones es mejor evitarlas cuando la piel es más sensible.

Semisólidas: Son preparaciones de consistencia semisólida para aplicación sobre la piel o ciertas mucosas con el fin de proporcionar acción local, dar lugar a la penetración percutánea del medicamento o simplemente llevar a cabo una acción emoliente o protectora. Dentro de este grupo están:

  1. Cremas: son emulsiones de fase externa acuosa u oleosa. Para que nos entendamos ;), son las más fluidas.
  2. Pomadas: son sistemas semisólidos de mayor consistencia que las cremas, cuya formulación no incluye la presencia de agua.
  3. Pastas: son pomadas de gran consistencia. (esas que cuesta extenderlas) Son siempre suspensiones y su consistencia se debe al alto contenido de polvos insolubles. Acordaros de la pasta al agua para el culete de los bebés ;), aplicarla es toda una aventura ;).
  4. Geles: Son preparados integrados por líquidos gelificados por el uso de gelificantes adecuados a cada formulación. Para mí, las más fáciles de aplicar.

Sólidas: Son polvos dérmicos, destinados al tratamiento de heridas y afecciones exudativas de la piel o mucosas. Se aplican por aspersión o espolvoreando o a través de sistemas de aerosol. Un ejemplo sería el mítico azol ;). (Un antibacteriano de uso tópico)

Resultado de imagen de polvos de aplicación tópica

Sistemas transdérmicos: Los sistemas terapéuticos transdérmicos (TTS) son formas que se aplican sobre la piel. Proporcionan un aporte percutáneo controlado de principios activos (cuyas características farmacológicas permitan este uso) para el tratamiento sistémico y contienen, para ello, un reservorio de principio activo del cual se libera el producto. Éste se absorbe por la piel de modo continuo durante un tiempo prolongado (variable y ajustado a las características idóneas de cada fármaco). Para mí, son los sistemas inteligentes ;). Estos sistemas suelen diseñarse en forma de parche, por lo que constan, además de una lámina de recubrimiento impermeable y una capa adhesiva para fijar a la piel. Según el tipo de reservorio y el control de la liberación se distinguen dos tipos básicos de parches:

– Sistema de matriz o monolítico: El principio activo está distribuido por una capa polimérica de silicona, a partir de la cual se libera por difusión. Para que lo entendáis mejor, un ejemplo serían los parches anticonceptivos EVRA.

-Sistemas controlados por membrana semipermeable o microporosa: Dicha membrana determina la velocidad de difusión. Se encuentra entre el reservorio del principio activo y la piel. Entre el reservorio del principio activo y la circulación sanguínea debe establecerse un flujo continuo del principio activo con una cantidad constante por unidad de tiempo. Esto es más fácil de conseguir con los sistemas controlados por membrana que los de matriz, en los que el vaciamiento creciente reduce a menudo la velocidad de liberación. Además, la cantidad de princpio activo absorbida por unidad de tiempo depende del tamaño de la superficie de contacto entre el reservorio y la piel. Los principios activos aplicados por medio de sistemas transdérmicos evitan el efecto de primer paso hepático. Algunos ejemplos de productos adecuados para los sistemas transdérmicos, en lo que respecta  apermeabiliad cutánea y dosis, son la nitroglicerina, o el fentanilo entre otros. Por supuesto, todos ellos con receta médica.

Ya sabéis, hay vida más allá de las cremas ;).

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: