La RAE (Real Academia Española) define automedicarse como el acto de tomar un medicamento o seguir un tratamiento por iniciativa propia.

Y es que tomar la iniciativa en la vida es algo muy bueno, pero según para qué cosas y más aún según las consecuencias que esa decisión pueda tener sobre nosotros y nuestro entorno.

Si nos paramos a pensar, automedicarse es una “osadía” por nuestra parte, y una imprudencia para nuestra integridad física y psíquica, y perdonar que exagere, pero es así. Cuando nos AUTOMEDICAMOS, previamente nos hemos AUTODIAGNOSTICADO. Y digo yo, ¿no es eso acaso un acto osado?. ¿Sabéis la importancia de un correcto diagnóstico?. Los médicos, figuras claves en nuestra vida, dedican gran parte de ella a velar por nuestra salud y nuestro bienestar, y nosotros conocedores de la “medicina popular” de la que todo el mundo sabe, queremos creernos médicos y actuar como tal; muchas veces llegando tan lejos, que hasta tomamos la decisión de automedicar a nuestro entorno (a nuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo). Porque, no me vais a negar, que no habéis dicho alguna vez, la frase de: -“tómate esto que a mí me va fenomenal”-, “Ah!!, eso que tienes le pasó a mi primo Antonio y a él le fué muy bien esta pastilla”-.

 

Y yo no puedo dejar de deciros con megáfono en mano para asegurarme que escucháis bien el mensaje de que automedicarse es un “PELIGRO”, de que debéis llevar mucho ¡CUIDADO!, cuidado, con esas “recomendaciones gratuitas”, porque cuando no nos encontramos bien, nos aferramos a cualquier consejo. Y aunque el amor de familia, de amistad, de pareja, etc….es incondicional en muchas ocasiones nubla nuestra capacidad de razocinio.

Propongo un lema:  NO AUTODIAGNOSTICARSE, NO AUTOMEDICARSE. ;).

Y para tratar de concienciaros un poco más, he estado pensando y seleccionando motivos o razones por las que no debemos automedicarnos, y he llegado a estas 9 razones, que considero que tienen un “poder” suficiente para hacernos pensar antes de tomar por nuestra cuenta cualquier medicamento o planta medicinal.

  1. Alergias desconocidas a medicamentos; con las terribles consecuencias que pueden llegar a tener.
  2. Interacciones entre medicamentos y no medicamentos (plantas medicinales, alimentos, etc.)
  3. Sobredosificación o infradosificación. ¿Qué dosis tomar?
  4. Inadecuada posología. ¿Cada cuánto me lo tomo?, ¿cómo me lo tomo?
  5. “Diagnóstico erróneo”. Cuando nos automedicamos, es porque nos autodiagnosticamos, cosa que no siempre hacemos bien. Asique, ¡ojo!, dejemos de jugar a médicos y farmacéuticos.
  6. Podemos padecer alguna enfermedad que desconozcamos y estar agravándola con la toma de ciertos medicamentos o plantas medicinales.
  7. Aparición de reacciones colaterales de los medicamentos que desconocíamos, como somnolencia, fotosensiblidad, aumento de la presión sanguínea, etc.
  8. Dificulta el diagnóstico por parte del médico. La toma de ciertos medicamentos o plantas medicinales, puede camuflar ciertos síntomas, claves para que el médico pueda realizar un correcto diagnóstico.
  9. Mal ejemplo para nuestro entorno, sobre todo los más pequeños. ¿Qué ejemplo creéis que les damos a nuestros más pequeños al vernos tomar la iniciativa de coger del cajón de las medicinas una y llevárnosla a la boca?

 

Sólo me queda deciros, que si os queréis, que si valoráis vuestro cuerpo y mente, ¡¡NO OS AUTOMEDIQUÉIS!!! 😉. Somos muchos los profesionales sanitarios que estamos a vuestra disposición para cualquier duda o consulta.

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

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