Buenos días,

Siempre os estoy insistiendo con la idea de que la Farmacia es más que un lugar al que acudir a comprar medicinas, y cada vez veo que le sacáis más partido, que nos sacáis más partido cuando acudís en busca de lo que necesitáis, llevándoos el producto en sí o el medicamento que vais buscando y lo más importante la INFORMACIÓN. Quiero que sepáis, porque es algo que no solemos decir, que yo personalmente APRENDO también mucho de vosotros, detrás de un mostrador, los pacientes que acudís nos enseñais cada día lecciones de las buenas, de esas que en algunos casos te hacen cambiar de actitud ante los problemas de verdad.

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Como os comenté en mi post de presentación, además de estudiar Farmacia en la Universidad Miguel Hernández de Elche, en cuanto terminé la carrera, comencé a trabajar; y paralelamente decidí completar mi formación, estudiando Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Alicante, con el fin de poder ayudaros cada día, fueron tres años durillos, no os voy a engañar. Compaginar clases, exámenes y prácticas con el trabajo no fue fácil, pero los resultados que veía cada día en el mostrador, cuando podía poner en práctica lo que estaba aprendiendo, me daban una enorme satisfacción.

Ahora pasados unos cuantos años, y con algunos cursos de reciclaje y puesta a punto para mantenerme al día, miro hacia atrás y me doy cuenta de que en todo el ámbito sanitario es ESENCIAL formarse constantemente para poder ofreceros la mejor y más actualizada información.

Y es que la profesión de Farmacéutica detrás del mostrador, como os comentaba me enseña cada día mucho, no sólo técnicamente sobre los fármacos o nuevos productos que salen al mercado. Me refiero a otro tipo de enseñanza, el de como la sociedad, vosotros, nosotros, nos comportamos ante la mayor adversidad que se nos puede presentar en la vida, la “falta” de salud, el “deterioro” físico y psíquico de un familiar, incluso el nuestro mismo, la aparición repentina de una enfermedad, etc.

Y lo que quiero en este post, es compartir, las 8 claves que he descubierto, y considero que tienen un mayor impacto en nuestra salud y en como afrontamos lo que nos ha tocado vivir.

Lo primero de todo es Sonreír, suena a tópico, lo sé, pero reirse de uno mismo, es una terapia más a incluir en el tratamiento médico ;). En la farmacia, por desgracia he visto como muchos pacientes no han podido superar su enfermedad, pero recuerdo con gran admiración como la llevaban y como se enfrentaron a ella haciendo uso de la sonrisa.

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Hablar sobre vuestro problema, desahogarse, apoyarse en los que te rodean es otra de las claves que hacen más llevadera la carga de un problema de salud. No hay que tener miedo a hablar, sea cual sea el “problema”.

Por supuesto adherirse  bien al tratamiento médico, es otro de los factores de éxito, uno de los más importantes, de ahí la importancia de que hablemos entre los profesionales sanitarios y entre vosotros y nosotros, para asegurarnos de que todas vuestras dudas quedan resueltas y de que estáis haciendo un uso correcto de vuestras medicinas.

Aceptación, aceptar lo que venga, superarlo y olvidarlo. Se puede! 😉

Mantener nuestra autoestima en lo más alto. ¿Quién dice que cuando estamos enfermos, no podemos mantener nuestra autoestima alta?, se puede!, tratando de vernos lo mejor posible, cuidando nuestro físico, poniéndonos un poco de esa crema “milagrosa” que hace que no vea esa arruga, o que cubra mis ojeras cuando el cansancio me hace mella. Haciendo lo que mejor se nos dé, lo que nos haga sentir bien, y si nuestro “problema” nos impide hacerlo, buscar alternativas, las hay y muchas veces se logran grandes descubrimientos experimentando nuevas cosas ;).

Aprovechar el tiempo!, no dejar que la monotonía “te arrastre”. En la farmacia he conocido muchos pacientes, que a pesar de sus “problemas” han hecho que cada día, sea un regalo que hay que aprovechar. Además cuando envejecemos, hay varias formas de hacerlo, o bien disfrutando o bien lamentándose, está claro cual elegir, no? ;).

Cantar y bailar!, si!, da la casualidad que por la farmacia (no sé si es por la zona en la que está ubicada o por qué motivo) hay bastante afluencia de personas que comparten esta afición, suelen tener entre 60 y 75 años  y se muestran mucho más felices a pesar de esconder tras ellas duras historias.

Fuera OBSESIONES. Con los temas de la salud nunca hay que obsesionarse, hay que dejar hacer a los profesionales y confiar en ellos. Estamos formados, preparados, y debéis saber que siempre primará vuestra salud. Nuestro trabajo es proporcionaros la mayor calidad de vida ;). CONFIAR en los MÉDICOS en primer lugar, y en el resto de profesionales que estamos para AYUDAROS, AYUDARNOS.

 

Feliz día!

 

Beatriz

 

 

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