Buenas tardes,

Si el otro día nosotras éramos las protagonistas hablando de la menopausia, hoy el turno es para ellos ;). Y es que su inseparable próstata les da más de un ¡quebradero de cabeza!

¿Os suena la hipertrofia benigna de próstata (HBP)?

Igual que nosotras tenemos muchos cambios hormonales con la llegada de la madurez (y ojo, que digo madurez y no vejez ;)), en vosotros también se producen cambios; y uno de ellos es la disminución de los niveles de testosterona libre y el aumento de dihidrotestosterona (DHT). Estos cambios, en especial la acumulación de esta última en el tejido de la próstata es el culpable del crecimiento de los tejidos de la próstata, lo que hace que la uretra se obstruya.

Seguro que alguna vez, alguno de vosotros según en la edad en la que os encontréis os habéis preguntado o habéis oído a algún familiar alguna de estas preguntas y dudas:

¿Por qué voy tanto al baño y orino poco..?….”me levanto muchas veces por la noche a orinar”… Voy al baño, pero luego tengo sensación de que tengo más ganas de orinar…..

Y es que los síntomas más frecuentes y a la vez más incómodos de padecer hipertrofia benigna de próstata son:

  • Obstrucción de la vejiga, con la incómoda necesidad de orinar a toda hora, disminuyendo la fuerza y el calibre del flujo urinario.
  • Aumento de la próstata, volviéndose ésta más grande y dura.
  • En ocasiones suelen aparecer dolores en la zona baja del vientre.
  • Las micciones son más frecuentes y con sensación de no vaciarse tras orinar. Además se produce goteo tras la micción.

Si tenéis alguno de estos síntomas os recomiendo acudir al urólogo para que haga una valoración del estado de salud de vuestra próstata.

Por vuestra parte, con la dieta, está en “vuestra mano” consumir los siguientes nutrientes, éstos os ayudarán a mantener la próstata sana.

Os dejo un breve resumen de estos nutrientes:

  • Zinc: Es el nutriente más importante para la salud de la próstata ya que se ha demostrado en varios estudios, que este nutriente es capaz de reducir el tamaño de la próstata además mejora la sintomatología de la mayoría de hombres inhibierndo la actividad de una enzima llamada 5-alfa-reductasa y regulando la secreción de estrógenos. En todos aquellos hombres que tengáis hipertrofia benigna de próstata, prostatitis o que simplemente queréis prevenir y mantener sana vuestra próstata, es muy recomendable que toméis zinc, bien a través de la dieta o como suplemento. Es importante que tengáis en cuenta que existen distintas formas activas de zinc, y que los más activos son el citrato, el picolinato y el gluconato. Por lo tanto, si vais a adquirir zinc como complemento alimenticio, aseguraros que está en algunas de las formas activas que os he comentado.

  • Magnesio: Ayuda en la relajación y contracción del músculo esquelético y liso de la zona de la próstata. Siempre que lo toméis, os recomiendo que lo hagáis junto con la toma de vitaminas del complejo B, en concreto la B6, ya que el magnesio es fundamental en su metabolismo y ambos deben “ir de la mano”.

  • Ácidos grasos esenciales: En estudios realizados, se ha observado que tras la toma de suplementos ricos en ácidos grasos esenciales, se reduce la cantiad de orina residual y se mejoran los síntomas clásicos.

 

  • Licopeno: Este carotenoide es un “gran amigo de la próstata”, ya que se encuentra en elevadas cantidades en ella, pero a medida que pasan los años, la concentración de licopeno va disminuyendo. Por lo tanto, es muy importante que se vayan reponiendo los niveles del mismo, para beneficiarse de su alto poder antioxidante.

  • Semillas de calabaza: Son saludables si se toman crudas y su “secreto” radica en que tienen altos niveles de zinc y ácidos grasos esenciales (ya hemos comentado sus beneficios) por lo que reducen la frecuencia de micción y mejoran el flujo urinario.

  • Polen de abeja: El polen fabricado por las abejas se utiliza desde hace muchos años para trastornos de la próstata, aunque no se sabe muy bien cual es su mecanismo de acción, en varios estudios se ha mostrado muy eficaz; y seguramente se deba a su alto contenido en flavonoides, vitaminas, minerales y oligoelementos.

  • Antioxidantes y vitaminas del grupo B: Son imprescindibles para regular la oxidación del tejido prostático y también para regular los procesos inflamatorios.

 

Recordad, que la información siempre es orientativa, y que si tenéis dudas acerca de la sintomatología que os he presentado siempre debéis acudir al médico, en este caso al urólogo para que haga un diagnóstico.

 

Feliz Miércoles!

 

Beatriz

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