Buenos días!

Estamos cansados de oír la gran cantidad de beneficios de tomar aceite de oliva virgen. Y este alimento, presente en nuestra afamada dieta mediterránea bien merece un post. ;). De manera breve, aquí os dejo los aspectos más importantes de este ¡gran alimento!

¿Sabías qué…?

El aceite de oliva tiene una composición química privilegiada, ya que sus grasas se asemejan mucho a las de la leche humana. Está indicado entre otras patologías, en la litiasis biliar, insuficiencia hepática, estreñimiento, etc. Al contrario de lo que ocurre con las demás grasas sólidas, no “fatiga” el hígado ni el pancreas durante la digestión y asimilación.

En 1990 según la American Heart Association (AHA) recomendaba que la combinación de ácidos grasos en la dieta humana fuera del 33% saturadas, el 33% poliinsaturadas y el 33% monoinsaturadas. Sin embargo, años después, y en la actualidad esa proporción ha cambiado, y se recomienda que sea del 33% saturadas, el 17% poliinsaturadas y el 50% monoinsaturadas. El proceso de elaboración del aceite de oliva virgen es más simple y natural que el de los aceites de semillas. No está refinado ni sometido a disolventes, como los aceites de semillas que se venden. Además es más estable que los aceites de semillas, por lo que tarda más en enranciarse, producir peróxidos (radicales libres), y resiste mejor las temperaturas sin descomponerse.

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¿Cómo se obtiene?

Para obtener el aceite de oliva virgen, se trituran las aceitunas hasta obtener una pasta, y aplicando presión en frío para exprimir el aceite. Los únicos procesos a los que se somete son mecánicos o físicos y NUNCA químicos, como ocurre con los aceites comunes. Lo recomendable es usar en crudo el de primera presión en frío, es decir, aquel que se ha exprimido a temperatura ambiente. Si un aceite se vende como virgen, pero no indica que sea de primera prensada en frío, es muy probable que se hayan elevado las temperaturas para conseguir mayor cantidad de producto final, lo que supone mayor pérdida de principios activos.

El resto de aceites de oliva se obtiene mezclando una porción de aceite virgen con aceite refinado. Éste es el más utilizado y es mejor usarlo sólo para hacer algunas frituras ligeras o a la plancha. Lo ideal siempre es utilizarlo en crudo.

Tenéis que saber que el aceite de orujo de oliva es de peor calidad, ya que se obitene aplicando un disolvente (hexano) a la pasta que queda depués de la presión.

El aceite de oliva virgen de primera presión en frío contiene fitoesteroles, vitamina E, hierro y un balance lipídico muy saludable.

¿Qué puede hacer el aceite de oliva por mí?

Actúa sobre el colesterol. Está demostrado que el aceite de oliva no reduce el colesterol LDL (“malo”) y sólo ligeramente el colesterol total. Pero, sí tiene un efecto positivo, al elevar el HDL (“bueno”). Además por su efecto protector contra la oxidación de las lipoproteínas (transportadoras del colesterol) es muy beneficioso en la prevención de enfermedades coronarias y arteriosclerosis.

Es bien sabido por tod@s, que el aceite de oliva es cardiosaludable. Su consumo habitual protege contra las enfermedades de las arterias coronarias.

Reduce el riesgo de cáncer de mama. Está comprobado que un aumento en el consumo de aceite de oliva virgen logra una reducción del 25-35% en el riesgo de padecer cáncer de mama.

Por último, tiene un efecto beneficioso a nivel hepatobiliar. Tradicionalmente se ha recomendado el aceite de oliva virgen en hígados “perezosos”. También es conocido su efecto colagogo (facilita el funcionamiento de la vesícula biliar).

Que paséis un Feliz Domingo!

Beatriz

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