Buenas tardes!

El post de hoy es corto, pero intenso ;), porque vamos a hablar de la vitamina K. Es una vitamina que aunque no tiene tantas funciones como el resto, veréis al terminar, que es clave para vivir.

Es liposoluble, estable al aire y la humedad, pero sensible a la luz del sol.

Las principales fuentes se encuentran en los vegetales de hoja verde como las espinacas, el brócoli, las coles, las lechugas… y algunos cereales (germen de trigo), así como en la soja y en algunas frutas como el kiwi y el plátano.

Se encuentra el la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud, la cual es una lista de las más importantes medicaciones necesarias en un sistema de salud básico.

A la vitamina K se la llama «vitamina de la coagulación» porque se relaciona con la protrombina y la coagulación de la sangre. Debido a esto se utiliza con éxito para tratar las hemorragias de los recién nacidos (enfermedad hemorrágica del recién nacido). Los seres humanos obtenemos algo de vitamina K de los alimentos y, además, una parte la sintetizan ciertas bacterias que tenemos en el intestino.

Es ¡MUY IMPORTANTE! que sepáis, que los recién nacidos tienen un intestino libre de microorganismos, y, por lo tanto, no obtienen la vitamina K a partir de la síntesis bacteriana. En muchos hospitales se suministra vitamina K de rutina a los recién nacidos para prevenir la enfermedad hemorrágica.

Además, ahora se sabe que los pacientes alimentados por vía endovenosa o en ayuno, y que han recibido antibióticos de amplio espectro que acaban con la flora intestinal, pueden sangrar debido a la falta de la vitamina K. Por eso yo siempre os recomiendo entre otros motivos, que cada vez que el médico os mande un tratamiento antibiótico, lo toméis con un probiótico, para que vuestra flora intestinal sufra lo menos posible.

Otra función de la vitamina K, aunque no tan esencial como la anterior, es la que tiene lugar sobre los huesos. Ya que se utiliza como método de prevención de la osteoporosis, sobre todo en periodos pre y post menopáusicos.

¿Qué pasa si tengo carencia de vitamina K?

La deficiencia de vitamina K es muy rara. Se presenta cuando el cuerpo no puede absorberla apropiadamente desde el tracto intestinal. El único caso en el que podríamos tener un déficit de vitamina K, sería después de un tratamiento prolongado con antibióticos.

Como característica, comentaros que las personas que padecen deficiencia de vitamina K a menudo son más propensas a presentar hematomas y sangrado.

¡OJO! Si se están tomando fármacos para diluir la sangre (como anticoagulantes/antiplaquetarios; entre ellos el conocido sintrom) es muy importante que se reduzcan los alimentos que contienen vitamina K, para evitar que se altere el efecto del fármaco con el peligro que eso puede conllevar.

A continuación os facilito tres listas, para conocer la cantidad de vitamina K de algunos alimentos, y así poder controlar su ingesta en caso de estar en tratamiento con los citados fármacos anticoagulantes o antiplaquetarios.

Alimentos ricos en vitamina K:
Brócoli, col de bruselas, endivias, col, lechuga de hoja roja, perejil, nabos, berros, acelgas, mostaza en grano, té verde, aceite de soja, mayonesa.
Alimentos que tienen un contenido medio en vitamina K:
Espárragos, aguacates, guisantes, lechuga verde, repollo, margarina, aceite de oliva.
Alimentos que tienen vitamina K, pero en baja cantidad:
Judía verde, zanahoria, coliflor, apio, maíz, berenjena, champiñón, cebolla, pimiento verde, patata, calabaza, tomate, pepinillos, berenjenas, manzana, plátano, arándanos, melón, uva, pomelo, limón, naranja, buey, pollo, jamón, pavo, ternera, atún, merluza, gambas, caballa, café, té negro, aceite de máiz, aceite de girasol, huevos, arroz, cereales, miel.
Esto no quiere decir que no se puedan comer estos alimentos, pero si controlar su ingesta para evitar interacciones.

En todo caso, para una persona sana, que no esté en tratamiento farmacológico con los citados fármacos, no hay que alarmarse, porque por norma general, llevando una adecuada alimentación, cubrimos las necesidades básicas diarias que nuestro organismo necesita. Sólo en caso de deficiencia (sólo puede valorarlo un médico) sería necesario tomar suplementos de vitamina K.

Ya sabéis que cualquier duda que os haya podido quedar acerca de las vitaminas vistas durante esta semana, podéis consultarmela enviandome un e-mail.

Feliz tarde de domingo! 🙂

Beatriz

 

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